<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401</id><updated>2011-09-03T13:46:40.462-03:00</updated><title type='text'>lucosas</title><subtitle type='html'>Cosas de Lucas...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>31</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-1785237364743030064</id><published>2010-10-07T18:31:00.001-03:00</published><updated>2010-10-08T22:33:57.519-03:00</updated><title type='text'>¿Quién me lo quita?</title><content type='html'>&lt;P&gt;&lt;Font Face=Verdana Size=2&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Mi nieto Lorenzo estaba por cumplir su primer año. Faltaba apenas una semana para emprender el ansiado viaje hacia México y yo, iluso, creía tener todo bajo control. Pero no, estaba escrito, &lt;i&gt;algo&lt;/i&gt; debía fallar: mis plantillas. Como si obedecieran a un designio misterioso, a una fecha de caducidad impostergable, de un día para el otro, dejaron de surtir efecto. Llegué a Guadalajara caminando como pingüino con resaca. Andaba unas pocas cuadras y debía sentarme un largo rato, dolorido desde el culo hasta el caracú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Debí tomarlo como un aviso: ¿con cuántas piedras más habría de tropezar? ¿Qué otras sorpresas me depararía Guadalajara?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El transporte colectivo de esa ciudad está a cargo de unas carrindangas que los mexicanos, muy acertadamente, llaman &lt;i&gt;camiones&lt;/i&gt;, y a las que por decoro y prudencia se negaría a subir un Aberdeen Angus rumbo al matadero. Sus conductores las disparan a velocidad suicida, una mano en el celular y la otra en un cigarrillo. Eso sí: a sus espaldas, una infaltable imagen religiosa invita a los resignados pasajeros a confiar en la divina providencia para llegar a destino. Algo así como "no diga que no le avisamos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La puesta del sol empeora las cosas: poco después de las nueve de la noche, los &lt;i&gt;camiones&lt;/i&gt; desaparecen por completo. Los taxis no abundan; los pocos que hay, como bien diría el amigo Murphy, suelen encontrarse en cualquier lugar, menos donde uno los está esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Los mexicanos hablan un idioma muy parecido al nuestro, pero hay diferencias que a veces dificultan el mutuo entendimiento. Emplean verbos, como aventar y platicar, que no existen en nuestro vocabulario, y cambian el sentido de otras palabras (coraje, llanta); estufa es una cocina, banqueta la vereda, cachucha una gorra, y cajeta el dulce de leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El agua que sale de las canillas no es potable. Nadie me supo explicar a ciencia cierta por qué, pero uno debe resignarse a depender de la compra de esos odiosos bidones ("garrafones"). Otro detalle que llamó mi atención fue el termostato corporal de los tapatíos. Con casi 30 grados a la sombra, veía algunos con mangas largas, incluso de lana. Cuando la temperatura bajaba un poco (digamos, a 22 grados), salían a relucir gorros y bufandas. Ver eso me hacía traspirar más aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Llovió casi todos los días en que estuve allí. Algunas tormentas, muy fuertes, en pocos minutos dejaban las calles tan inundadas como las de nuestra Villa Crespo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Así las cosas, volvía de mis paseos al departamento de mi hijo, cansado, a veces empapado, casi siempre dolorido. Un colchón en el suelo servía para que mi osamenta reposara. Lo que no siempre era fácil, y no por culpa del colchón, sino de dos simpáticos canes. Uno de ellos, el &lt;i&gt;beagle&lt;/i&gt; con que compartíamos techo, más bueno que el pan, se convertía en un energúmeno tembloroso al primer refucilo. Mi sueño fue interrumpido más de una vez por el zapateo enloquecido con que castigaba a la puerta balcón, buscando aterrorizado que lo rescataran de las garras de la tormenta de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El otro pichicho, a quien gustoso habría convertido en hot-dog, pertenecía a la vecina de la planta baja, quien -nada egoísta- lo dejaba suelto en un patio interno, para que molestara a &lt;i&gt;todo&lt;/i&gt; el edificio. No conseguí memorizar el nombre de la raza de ese monstruo, pero doy fe de que su misión en la vida se resume en tres mandamientos: ladrar, ladrar y ladrar; a las moscas, a una sombra, a lo que mierda sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Una de las cosas que solemos añorar los argentinos al salir del país, es el bidet. Como era previsible, el baño que me tocó en suerte carecía de este artefacto. Pero lo más curioso de este WC era que tampoco tenía &lt;i&gt;puerta&lt;/i&gt;, lo que obligaba a ciertas peripecias a la hora de sacarse de encima los lonches devorados el día anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Que la convivencia es un arte difícil, no hace falta aclararlo. Arte que se complica mucho más cuando el anfitrión que nos toca en suerte se revela un maniático del orden y la limpieza. Y que encima resulta ser el mismísimo hijo de uno, que ha adoptado esas obsesiones ahora, en la adultez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Porque, demás está aclararlo, todo el que lo conoció en su tierna adolescencia, recordará que ninguna de esas dos cualidades -orden y limpieza-, estaba incluida en el catálogo de los hábitos del Fer. Incursionar en su habitación estaba reservado a espíritus muy valientes. Más de uno tendrá presente la anécdota, que he contado hasta el cansancio: en cierta ocasión, buscando algo (tal vez un CD, de esos que hacía desaparecer con más facilidad que David Copperfield), tuve la mala ocurrencia de abrir un cajón. ¡Para qué! Retrocedí de un salto: en su interior, desde un plato, me apuntaba un tenedor, clavado en ángulo de 45 grados sobre un mazacote de fideos añejos, ya acartonados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Pero la gente cambia, amigos. Si el gordo Porcel fue capaz de dejar la farándula y abrazar el evangelio, ¿por qué no puede mi hijo ser ahora alguien diferente, eh? Basta oír su voz para darse cuenta de que es otro. Desaparecida su tonada rosarina, uno cierra los ojos y cree estar escuchando a &lt;i&gt;Ron Damón&lt;/i&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Exagerado como todo converso, su obsesión por el orden y la limpieza impresionan como sobreactuadas. Cuando llegó su hermano Carlos, que se recorrió media América a pie, para poder conocer a su sobrino, lo recibió frunciendo la nariz, con este saludo: "Mmm... qué olor a latinoamericano que tenés..." (SIC).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A mí me tuvo bastante paciencia, pero un día no aguantó más y me sacó tarjeta amarilla por el tratamiento desquiciado que, según él, le propinaba yo a su heladera. Me acusó de atiborrar su "refri" de provisiones sin orden ni concierto, omitiendo el sagrado deber de controlar diariamente el estado de salud de zanahorias y zapallitos. Dejar en su interior una lata de arvejas ("chícharos") por la mitad, resultó ser algo tan peligroso como un cultivo de ántrax. Por supuesto, en aras de la convivencia, decidí unilateralmente convertir en roja esa tarjeta amarilla y, de ahí en más, me abstuve de abrir siquiera la puerta de tan delicado artefacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Es que el Fer parece haber descubierto, recién ahora, que su padre es una cruza nefasta de Mr. Bean y Homero Simpson. Ha de ser por eso que me dirigía esas miradas recelosas cada vez que yo cargaba en brazos a su pequeño. Miradas de desconfianza que, no alcancé a descular bien, se debían al temor de que se me cayera, le diera un biberón con cerveza o me lo dejara olvidado en el súper.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La cosa es que, como imaginarán, como es lógico, terminé haciendo caso omiso a todas las piedras del camino. Dolorido el esqueleto, zarandeado por los camiones, hecho sopa por los aguaceros, conteniéndome para no convertir en salchicha a ambos canes, absteniéndome de abrir la heladera, haciendo piruetas para ir a un baño sin puerta, confundido por el doble sentido de algunas palabras, mis tripas bailando al compás de chipotles y jalapeños... ¿iba acaso a permitir que estas pelotudeces me arruinaran la fiesta? ¡Jamás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Lo principal, lo único que importa, es que estuve un mes pegado a mi nieto Lorenzo, carne y uña, culo y camisa, gateando con él, cargándolo sobre los hombros. Malcriándolo, bah. O, como dirían allá: "chiquéandolo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¡Misión cumplida! ¿Quién me quita lo nietado?&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/TK5NC-HwG0I/AAAAAAAAAkw/yTCkN7lNN5w/s1600/chewacka.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 225px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/TK5NC-HwG0I/AAAAAAAAAkw/yTCkN7lNN5w/s400/chewacka.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5525438506260765506" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-1785237364743030064?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/1785237364743030064/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=1785237364743030064' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/1785237364743030064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/1785237364743030064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2010/08/quien-me-lo-quita.html' title='¿Quién me lo quita?'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/TK5NC-HwG0I/AAAAAAAAAkw/yTCkN7lNN5w/s72-c/chewacka.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-7010212580361652910</id><published>2009-08-05T13:02:00.011-03:00</published><updated>2009-08-05T19:43:00.575-03:00</updated><title type='text'>Carrusel del tiempo</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#000000;"&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cuando mi hijo Fernando daba sus primeros pasos, se acercó un día a escuchar cómo tocaba yo una guitarra española. Intrigado por descubrir el mecanismo que producía los sonidos, me interrogó, en su media lengua:&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¿&lt;i&gt;Tene&lt;/i&gt; pilas?&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La pregunta me sorprendió, y sólo atiné a contestar lo primero que me vino en mente.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- No... no tiene pilas, tiene... ¡tiene cuerdas!&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Ah, &lt;i&gt;tene querda&lt;/i&gt;... - el mocoso se alejó satisfecho con la explicación, mientras frotaba en el aire índice y pulgar de su mano derecha, como dándole cuerda a un autito de fricción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Por esa época, solíamos apacentar a nuestros críos en una esquina -Cochabamba y Balcarce- del Parque Independencia, en donde aún funcionaba la añosa calesita del Tío Pocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Una tarde, estaba allí, solo con el Fer. Sentado en un banco del costado, le devolvía los saludos que me dedicaba, a cada vuelta, su carita inocente. Abstrayéndome de la música chillona propalada por la calesita, yo tarareaba la versión de "Qué será" que había popularizado Mary Hopkins, unos años atrás: "Qué será, será / whatever will be, will be / the future is not ours to see / qué será, será". La luz de las últimas horas de la tarde se filtraba con dificultad por entre los altos árboles. El momento tenía algo de mágico. De repente, se apoderó de mí una indescriptible emoción en la que se mezclaban la felicidad del momento, la envidia que me daba pensar que él tenía todo el camino por delante y cierta desazón por la incertidumbre del futuro, el "qué será". Los ojos se me nublaron, y el nudo en la garganta me duró un buen rato, lo suficiente para que, aún hoy, lo recuerde vívidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Varias vueltas de calesita después, los chicos ya adolescentes, algo similar me pasó al escuchar la letra de &lt;a href="http://www.musicsonglyrics.com/J/jonimitchelllyrics/jonimitchellthecirclegamelyrics.htm"&gt;Circle Game&lt;/a&gt;, interpretada por Joni Mitchell, cuyo estribillo dice más o menos esto (con el debido respeto a mis amigos traductores): "Y las estaciones giran y giran / y los caballitos pintados suben y bajan / estamos atrapados en el carrusel del tiempo / no podemos regresar / sólo mirar atrás, por donde vinimos / y dar vueltas y vueltas / como en el juego de la ronda".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Las estaciones siguieron su curso, y el carrusel del tiempo me transportó, hace pocos días, a Guadalajara, en donde tuve el privilegio de asistir al nacimiento de mi primer nieto. Una tarde de la semana pasada, su madre, mexicana de singular belleza, lo amamantaba, mientras yo me entretenía en afinar una guitarra. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SnoH-cRXWOI/AAAAAAAAAVU/iiKALI31l9w/s1600-h/HPIM3688.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SnoH-cRXWOI/AAAAAAAAAVU/iiKALI31l9w/s320/HPIM3688.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366610675287677154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al rato, Lorenzo, ya con la panza llena, se desmayó de placer en brazos de su padre. Yo los contemplaba en silencio, con cierto orgullo, tocando suavemente las notas de "Qué será". El bebé se veía tan frágil e indefenso como alguna vez lo fue el Fer, el mismo que -¡ayer nomás!- me saludaba desde un caballito de la calesita del Tío Pocho. Fue automático: otra vez, el mismo nudo, la misma mezcla inefable de emociones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¿Qué será, será? Lorenzo, mi chaparrito tapatío: la vida te lo dirá. No hay por qué temerle al futuro. Nada está escrito.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-7010212580361652910?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/7010212580361652910/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=7010212580361652910' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/7010212580361652910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/7010212580361652910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2009/08/carrusel-del-tiempo.html' title='Carrusel del tiempo'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SnoH-cRXWOI/AAAAAAAAAVU/iiKALI31l9w/s72-c/HPIM3688.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-1919422341389206724</id><published>2009-04-14T17:51:00.020-03:00</published><updated>2009-04-15T10:28:34.621-03:00</updated><title type='text'>Alguien durmió bajo el nido del cucú</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000000 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El último año de mi escuela primaria, los varones del grado éramos arriados un par de horas por semana a un taller de carpintería, circunstancia que tenía la particularidad de poner de buen humor a todos, menos a mí. El maestro, de apellido Paciencia (!), me entregaba al comienzo de la clase un trozo de madera, que yo le devolvía puntualmente al finalizar, convertido en un muñón informe y de aproximadamente la mitad de su tamaño original. Nunca conseguí dominar la garlopa; al cepillarlo de un lado, invariablemente quedaba chueco del otro y así, en mi afán por dejarlo parejo, acababa por reducirlo a escarbadientes.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No se necesita mucha perspicacia para adivinar lo inútil que soy para todo lo que implique trabajo manual. El bricolaje no es lo mío. ¿Hay que instalar una sencilla lámpara en la pared? Sudo un largo rato, destornillador en ristre, punta de la lengua asomada a lo Manolito. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT50Fz65GI/AAAAAAAAABQ/94K-ioY4Lf4/s1600-h/manolito.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 89px; height: 118px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT50Fz65GI/AAAAAAAAABQ/94K-ioY4Lf4/s320/manolito.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324655332767229026" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando creo haber terminado con éxito, la cruda realidad lo desmiente: una arandela o un tornillo olvidados aparecen a un costado y no puedo evitar sentir que se están riendo de mí con cierto descaro. Entre improperios que harían ruborizar a un pirata, desarmo todo, recomienzo y vuelvo -indefectiblemente- a tropezar con la misma piedra.&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En un viaje a la Patagonia, luego de estacionar a orillas del Lago Puelo, advertí que mi auto tenía una goma pinchada. La superficie de tierra blanda dificultaba las cosas. Mi amigo Enzo bajó de su Peugeot, dispuesto a dar una mano. Siguiendo paso a paso las instrucciones del manual, colocamos el gato en el lugar indicado, sacamos la rueda, y la reemplazamos por la auxiliar flamante, sin estrenar. Recién al terminar de ajustar el último bulón, noté el error: habíamos quitado una de las buenas, mientras la averiada se burlaba de nuestra estupidez, en el otro costado.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Es que es así, no hay nada que hacerle: juntos, nuestras virtudes se potencian; todo lo que tengo yo de inepto, lo tiene Enzo de despistado. Sin llegar a las marcas históricas de Ana, otra amiga (única capaz de conseguir el milagro de dejar un auto herméticamente cerrado, con ella afuera, las llaves adentro y el motor andando), los niveles de despiste de Enzo son igualmente notables. Vaya, si no, como ejemplo, aquella ocasión en que me agasajó con un exquisito &lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2002/03/dorado-al-thinner.html"&gt;dorado al thinner.&lt;/a&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La Rubu, al cabo de tantos años de estar casada con él, algo debe haberse contagiado. Recuerdo que, varios días antes de iniciar aquella travesía al Sur, habíamos acordado con Enzo pernoctar en Neuquén. La Rubu fue comisionada para reservar habitaciones en un motel del Automóvil Club, tal como un amigo en común nos había sugerido. Muy eficiente, ella procedió a abrir una revista del ACA, buscó "Neuquén" en la lista de moteles, llamó y reservó. Cuando, después de haber manejado más de quince horas, llegamos a la ciudad de ese nombre, no vimos un ACA por ningún lado. Hicimos un alto, y Enzo telefoneó al número publicado en la revista. Empalideció hasta los bigotes: nos faltaban todavía más de dos horas largas. ¿Qué había pasado? La Rubu había hecho la reserva en un motel de esa &lt;I&gt;provincia&lt;/I&gt;, pero no en la &lt;I&gt;ciudad&lt;/I&gt; de Neuquén sino en otra, Piedra del Águila, a doscientos y pico de kilómetros del punto en que estábamos. Recién al regreso nos enteraríamos de que bien podíamos haber hecho noche en Cipolletti, a pocos minutos de allí pero en la provincia vecina.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUCNcCvTnI/AAAAAAAAABw/cMCvEeTMKoE/s1600-h/aca.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 104px; height: 73px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUCNcCvTnI/AAAAAAAAABw/cMCvEeTMKoE/s320/aca.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324664564324716146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ante este contratiempo, yo me empaqué como una mula. Enzo, con infinita paciencia, me llevó aparte y me estuvo meloneando un buen rato hasta que me convenció de seguir adelante, a pesar del tremendo cansancio. Fue entonces cuando presencié esta escena, que tan acertadamente lo pinta. Caminando como tigre de zoológico de un extremo a otro de su auto, celular en la oreja, Enzo vuelve a llamar al motel, para confirmar la reserva, y el encargado le dice:&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Bueno, pero yo ya no voy a estar a la hora en que ustedes lleguen, voy a dejar las llaves en la gomería. Dígame, ¿qué auto tiene usted?&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Un Peugeot - contesta Enzo.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Ajá. Un Peugeot, sí, pero... ¿qué modelo?&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Un... ¿a ver? Ya le digo - atónito, lo veo dirigirse hasta la parte trasera y agacharse a leerlo - Un 405... no, espere, ¡un 504!&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ...&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Juraría haber escuchado del otro lado de la línea un &lt;I&gt;¡plop!&lt;/I&gt;, como en las historietas de Patoruzú.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT8C7wvkQI/AAAAAAAAABY/lIKB-o5Jjy0/s1600-h/477912_1g.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 160px; height: 120px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT8C7wvkQI/AAAAAAAAABY/lIKB-o5Jjy0/s320/477912_1g.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324657786790842626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; Lo de Enzo no tiene atenuantes: hacía varios años que no cambiaba el auto.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¿Existirá un castigo divino para los despistados? A veces, he llegado a pensar que sí. Como cuando Enzo me relató, meses más tarde, la experiencia surrealista que vivieron él y la Rubu, de paseo por España.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Era el apogeo del menemato, y muchos argentinos aprovechaban el dólar barato para cruzar el charco y conocer Europa. Nunca faltaba un amigo que, al enterarse, pedía a los viajeros que pasaran a saludar a algún pariente remoto. Para cumplir con uno de esos encargos, Enzo y la Rubu, a bordo de auto alquilado, decidieron desviarse un poco del itinerario turístico y visitar a los tíos de una amiga rosarina.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En un lejano rincón de Sevilla, de cuyo nombre no quiero acordarme, hallaron la casa. Los tíos vivían solos; a falta de hijos, malcriaban gatos, comprándoles una sarta de adminículos tales como cunas, mantas, juguetes y hasta una heladerita exclusiva para ellos.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El dueño de casa ostentaba varios apellidos y antepasados ilustres. Ella, retacona, de pelo negro y ojos azules, había sido gran bailaora de flamenco en sus ya lejanas mocedades, época desde la que cargaba -por cultivar esa afición- con el apodo de "la Meneadora". Debió haber sido muy bella en aquel entonces y, al parecer, le costaba resignarse al olvido: los visitantes notaron, con cierta perplejidad, la inusual profusión de retratos de la mujer en todos los muebles y rincones de la casa.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El recibimiento fue muy cálido; los atendieron como a reyes, y les sirvieron manjares en bandejas de plata. A Enzo, sin embargo, le costaba tragarlos, porque se sentía cohibido por un retrato, más grande que los demás, colgado en una punta del comedor, desde donde lo observaban fijamente los ojos azules de la Meneadora, que había posado mirando a cámara con una mano sosteniendo el mentón. Enfrente, colgaba uno de esos típicos cuadros con el corazón de Jesús -que era, justamente, el nombre del marido-.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Entre bocado y bocado, los amables anfitriones les sugirieron que se llegaran hasta la Expo Sevilla, que se estaba desarrollando en esos días. Valía la pena el viaje, insistieron: "Vayan, y nos cuentan todo al regresar". No muy convencidos, nuestros héroes acabaron por ceder. Montaron nuevamente al vehículo, y pusieron proa a aquella ciudad. Deslumbrados por fuegos artificiales nunca vistos, rayos láser iluminando el cielo, y la Plaza de Toros convertida en una postal, tuvieron que darles la razón a los dueños de casa: habían presenciado algo memorable.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Hasta ahí, todo iba sobre ruedas. Los problemas comenzaron al emprender el regreso, ya de noche. El despiste, entonces, metió la cola: Enzo no advirtió a tiempo la salida correcta de la autopista, y siguió de largo. No es difícil imaginar los implacables rezongos posteriores de la Rubu: "¡Enzo! ¡Siempre el mismo abriboca! ¡Te dije que era ahí donde había que bajar! ¡Vos nunca me escuchás!", etc. Tarde para lamentos. La autopista terminaba en Cádiz, y era una &lt;I&gt;de verdad&lt;/I&gt;, no como las argentinas, donde cualquiera puede cruzar a la otra mano, con la única precaución de no llevarse por delante el cartel que -inútilmente- prohíbe hacerlo. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUAr-FH-VI/AAAAAAAAABo/y-k_Fk4MAig/s1600-h/5005111.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUAr-FH-VI/AAAAAAAAABo/y-k_Fk4MAig/s320/5005111.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324662889834346834" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Enzo ni soñó con intentar esta maniobra: un cerco, con cadena gruesa como ancla del Titanic, se lo impedía.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Recién muchos kilómetros más adelante apareció una salida. Que no significó una solución, sino apenas el comienzo de un larguísimo vía crucis. Rutas desiertas, con escasa señalización, nadie a quien consultar, ni un solo mapa en el auto.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Como si esto fuera poco, se sumó nuevo contratiempo: el tanque de combustible casi vacío. De tanto errar buscando el rumbo acertado, se encendió la luz roja de advertencia. La adrenalina iba en aumento, no se veía una estación de servicio ni por casualidad. La única que encontraron resultó estar cerrada: el sereno, único ser viviente en leguas a la redonda, les explicó a regañadientes que no se vendía combustible después de la medianoche. Lo que se dice, el colmo de la mala nafta.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT_HGws3-I/AAAAAAAAABg/UNgzd-yr_Ik/s1600-h/tablero+combustible+2.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 116px; height: 91px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT_HGws3-I/AAAAAAAAABg/UNgzd-yr_Ik/s320/tablero+combustible+2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324661156997816290" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Enzo jura y perjura que terminó orientándose según su instinto que, de alguna manera, le permitía deducir la ubicación de los puntos cardinales. A mí, qué quieren que les diga, aún hoy me cuesta creerle, teniendo en cuenta que ya era noche cerrada. Lo cierto es que llegaron a destino casi al amanecer, con los ojos enrojecidos por lágrimas de impotencia, o tal vez por el reflejo carmesí de la luz del tablero que insistía en avisarles que ya no quedaba una gota en el tanque.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Dando por descontado que volverían a hora temprana, con tiempo suficiente como para narrar lo que habían visto, los anfitriones no les habían entregado, al partir, copia de la llave; peor aún: los estaban aguardando despiertos y con el ceño fruncido, muy preocupados. No podían creer que hubiesen demorado tanto para recorrer una distancia que a ellos se les antojaba tan ridículamente pequeña como interminable a Enzo y la Rubu quienes, con la cabeza gacha y tartamudeando disculpas, se encaminaron rápidamente a la habitación que les habían reservado para pasar la noche (o, mejor dicho, lo poco que quedaba de ella).&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Sin embargo, conciliar el sueño tampoco iba a resultar tarea sencilla. Las almohadas eran cilindros duros e incómodos. El cuarto, recargado de muebles pesados y oscuros, estaba también atestado de imágenes. En la pared frente a ellos, pendían cuadros con el corazón de Jesús, o con Jesús y la Virgen. Sobre las mesitas de noche y todas las superficies imaginables, más fotos de la Meneadora, siempre sola. Encima de sus cabezas, otro cuadro de Jesús con el corazón en las manos, como cirujano en pleno transplante, iluminado ex profeso por una lamparilla, y que parecía recriminarles desde allá arriba lo desconsiderados que habían sido con gente tan hospitalaria.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Con los ojos cada vez más abiertos, Enzo entraba a desesperarse. Cuando, vencido ya por el agotamiento, comenzaba a cerrarlos, un estrépito lo sobresaltó. Como sé que tiene el sueño muy liviano (basta un grillo afónico para desvelarlo) llegué a pensar que estaba exagerando. Pero no, no se trataba de un grillo, sino de un pajarillo que se asomaba a la puerta de su nido a gritar la hora: un reloj cucú.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT345Mf8OI/AAAAAAAAABI/oh8h4AMXzsc/s1600-h/1697.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 100px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT345Mf8OI/AAAAAAAAABI/oh8h4AMXzsc/s320/1697.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324653216256749794" /&gt;&lt;/a&gt; Se calló, pero al instante fue imitado por otro pajarraco. Y luego por otro, y otro más. Algunos, al unísono; la mayoría, dos o tres minutos después de haber enmudecido sus predecesores. Un verdadero pandemonio.&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¿Cuántos relojes había en esa habitación? Decenas, llegó a contar mi amigo al levantarse al rato, perdida toda esperanza de pegar un ojo.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT342h3wEI/AAAAAAAAABA/y-OjkOAZKI4/s1600-h/180px-Inpinkofnight2.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 180px; height: 123px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT342h3wEI/AAAAAAAAABA/y-OjkOAZKI4/s320/180px-Inpinkofnight2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324653215541084226" /&gt;&lt;/a&gt; Ataron cabos durante el desayuno: el dueño de casa tenía como hobby coleccionar relojes cucú, a los que sincronizaba &lt;I&gt;una sola vez por mes&lt;/I&gt;. Como faltaban pocos días para el siguiente ajuste, era natural que, a esa altura del mes, anduvieran bastante desfasados entre sí.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Con ojeras que le llegaban a los tobillos, Enzo fue a ducharse. Cuando vio que, desde una foto apoyada en una esquina de la bañadera, la Meneadora sonreía en dirección a sus partes pudendas, tomó la decisión. Por recato, se secó dando la espalda a la fotografía. Se vistió, agradeció la generosa hospitalidad, empujó a la Rubu hacia el auto y huyó a toda velocidad al hotel más próximo.&lt;br /&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/P&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-1919422341389206724?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/1919422341389206724/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=1919422341389206724' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/1919422341389206724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/1919422341389206724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2009/04/alguien-durmio-bajo-el-nido-del-cucu.html' title='Alguien durmió bajo el nido del cucú'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeT50Fz65GI/AAAAAAAAABQ/94K-ioY4Lf4/s72-c/manolito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-3534964645382280091</id><published>2008-04-18T19:16:00.002-03:00</published><updated>2008-04-19T00:51:48.754-03:00</updated><title type='text'>Humo de Jamaica</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Zenón explicó a sus hijos que el humo que nos está tapando desde hace varios días se origina en la quema de pastizales en la zona del Delta. Y entró en detalles: San Pedro, Entre Ríos, la zona de Paraná de las Palmas y el Ibicuí.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El de ese día, agregó, era por incendios en la isla Talavera. A la tarde, al volver de la escuela, Facundo contó que sus amigos del Jardín se habían mostrado muy interesados, al saber que el humo provenía de la isla de las &lt;I&gt;calaveras&lt;/I&gt;.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A la mañana siguiente, el padre informó que se estaban quemando las Islas Lechiguanas. Esta vez, el Facu logró captar la atención de la mismísima maestra, cuando contó a todos que ahora el humo provenía de la &lt;I&gt;Isla de la Marihuana&lt;/I&gt;.&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-3534964645382280091?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/3534964645382280091/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=3534964645382280091' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/3534964645382280091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/3534964645382280091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2008/04/humo-de-jamaica.html' title='Humo de Jamaica'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-5723867859793609380</id><published>2008-03-31T22:18:00.008-03:00</published><updated>2008-04-01T09:10:17.933-03:00</updated><title type='text'>AgroMetal</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El viernes fui a ver al grupo &lt;I&gt;metálico&lt;/I&gt; en el que el Esti toca (maravillosamente) el bajo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Chicas y chicos de la comunidad &lt;i&gt;heavy&lt;/I&gt; poblaban el lugar; algunos, con tatuajes o pelos estrafalarios; otros -muchos-, empuñando porrones de &lt;i&gt;birra&lt;/I&gt; de calidad dudosa; y todos, rigurosamente todos, uniformados de negro. Sospecho que esto último explica las miradas de soslayo que creí percibir cuando ingresé, tímidamente, con desubicada camisa blanca.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La banda sonó muy bien. El cantante, como corresponde, parecía tener un rallador en su garganta; creo que, si uno quisiera imitarlo, sólo conseguiría quedarse totalmente afónico antes de terminar la primera canción.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No puedo quejarme del volumen, porque lo poco que queda de mis tímpanos está acostumbrado a esos decibeles. Al &lt;I&gt;pogo&lt;/I&gt;, sobreviví airosamente, parapetado junto a la consola de sonido, que asumí sería respetada. Pero lo que de ninguna manera pude bancarme fue el tufo reinante, dado que -era previsible-, el público de estos lugares se caga impiadosamente en los cartelitos de "prohibido fumar".&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Faltando dos temas para terminar, mis pulmones enviaron claras señales de que necesitaban aire de verdad, por lo que me abrí paso entre remeras negras con leyendas de Slipknot y esqueletos estampados, y huí a la vereda, desde donde pude -ya oxigenado- seguir escuchando lo que faltaba, junto a unos cuantos metálicos más que &lt;I&gt;hacían puerta&lt;/I&gt;.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Y ahí, mientras avanzaba entre ellos, ocurrió lo inesperado. Dos robustos muchachones -que me harían salir corriendo si me los tropezara en un callejón solitario- conversaban, a los gritos, junto al cordón. Al escuchar, al pasar, su conversación, se me rehogaron las neuronas:&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- No sabés, boludo, los zapallitos que estaban a dos mangos, ¡hoy me costaron una fortuna!&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Callate, boludo, ¿y la zanahoria? ¡Se fue como a ocho mangos!&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¡Epa, epa! -me dije-. Sólo faltó que agregaran el &lt;i&gt;"dónde vamos a parar, doña..."&lt;/I&gt;. Consecuencias absolutamente impensadas del lock-out campestre.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A esta altura, ignoro si el gobierno habrá conseguido convencer a los señores agro-piqueteros de que depongan su actitud. Si no es así, me permito sugerirles (mucho más humildemente que doña Cristina), que lo hagan ya mismo. Tengo mucha fe en que, lo que ella no ha sabido conseguir, habrá en cambio de lograrlo este urgente llamado: ¡la comunidad rockera necesita volver a ocuparse de los temas que realmente importan, en vez de perder tiempo con la cotización de las hortalizas, señores!&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-5723867859793609380?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/5723867859793609380/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=5723867859793609380' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/5723867859793609380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/5723867859793609380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2008/03/agrometal.html' title='AgroMetal'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-5054344853038081378</id><published>2007-08-21T16:38:00.000-03:00</published><updated>2007-08-21T16:40:09.490-03:00</updated><title type='text'>Tijuana</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¿¿¿Adónde??? - a medida que iba saliendo de mi garganta, trataba inútilmente de convertir el chillido de cuervo inicial, en algo un poco menos destemplado.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- A Tijuana.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Inaudito. Los hijos de mis amigos, cuando deciden buscar nuevos horizontes, eligen Barcelona, Londres... a lo sumo, en un alarde de sofisticación, cambian Londres por Dublín, no más que eso. &lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Pero, ¿Tijuana? ¿&lt;I&gt;Por qué &lt;/I&gt;Tijuana?&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Improvisó una explicación, que no me convenció ni a palos. Quiero decir: no es que sus motivos no fueran válidos, sino que mis preferencias no se modificaron un milímetro. Si yo tuviera que elegir, teniendo sus 25 pirulos, tal vez dudaría entre París o Ámsterdam. Ni se me ocurriría rumbear hacia el norte.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Tijuana, ¿Tijuana?. Yo me estrujaba la croqueta. ¿Dónde quedará eso? Analfabeto total en geografía, sólo conseguía asociarla con un bigotudo durmiendo a la sombra de su sombrero, o con balas haciendo ruido al perforar un cactus gigante, o con un viejo convertible rojo, tal como acostumbrábamos ver en las  viejas series en blanco y negro, donde &lt;I&gt;sabíamos&lt;/I&gt; que eso era rojo.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En fin: la decisión estaba tomada.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Y allá partió el quía, ayer al mediodía, los ojos saliéndose de las órbitas a causa del peso desmesurado de una mochila más grande que él mismo. Al margen: no quiero desautorizar a los meteorólogos, pero temo que lo que falsamente confundieron con un huracán que se estaba dirigiendo a México, no era otra cosa que el avión de Aerolíneas transportando al que te jedi.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¡Tiemblen, tijuanenses! La tranquilidad de las siestas ya es cosa del pasado...&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-5054344853038081378?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/5054344853038081378/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=5054344853038081378' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/5054344853038081378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/5054344853038081378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2007/08/tijuana.html' title='Tijuana'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-7023724778126081628</id><published>2007-03-13T21:35:00.000-03:00</published><updated>2008-12-10T06:13:53.506-03:00</updated><title type='text'>Textuales II</title><content type='html'>&lt;FONT COLOR="#000080" SIZE=2 FACE="Verdana"&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;DISLEXIS.&lt;/B&gt; En Rosario, hace una pila de años.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/RfdD1RwisWI/AAAAAAAAAAY/bi0KA753Ukc/s1600-h/lexis22.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/RfdD1RwisWI/AAAAAAAAAAY/bi0KA753Ukc/s320/lexis22.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041572890443690338" /&gt;&lt;/a&gt; Un poco antes, yo había completado la compra en cuotas (al Círculo de Lectores, para los jovatos memoriosos), de una costosa enciclopedia: la Lexis 22. En mi casa, de visita, un brillante profesional; alguien, como se dice, de mucha cultura. Lo sorprendo perplejo, rascándose la cabeza, la mirada yendo y viniendo entre los 22 tomos encuadernados en color borravino, que se alineaban prolijamente en un estante.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Che, qué raro es esto -exclama, al rato- : &amp;quot;&lt;I&gt;A-Ameo, Amer-Avem, Aven-Buca...&lt;/I&gt;&amp;quot;, ¿qué son? ¿autores árabes?&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;DENSITOMETRÍA.&lt;/B&gt; También en Rosario, no hace tanto. Acostumbro encargar aceite de oliva a un productor amigo que lo envía, por encomienda, desde San Juan. Esa vez -vaya uno a saber si porque carecían de las etiquetas adecuadas, o por simple error-, los envases de PVC de un litro habían llegado con las etiquetas correspondientes a los bidones de cinco. Una de estas botellas, con la leyenda &amp;quot;contenido neto: 5 litros&amp;quot;, llamó la atención de otra amiga, -una dama, esta vez-, también brillante, de inteligencia netamente superior a la media. Se arrepintió apenas terminó de formular la pregunta, pero... ya era tarde:&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¿Será por la densidad del aceite que en ese envase tan chico entran cinco litros?&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;DESPISTE.&lt;/B&gt; En Malargüe, este verano. Al final de un dificultoso camino de 4 Km. de ripio, unos amigos llegan a un criadero de truchas con restorán incluido en el que -salvo el postre, supongo-, todo lo demás está hecho con ese pescado: empanada de trucha, trucha con papas, paté de trucha, trucha ahumada, etc. Al rato, escuchan a una señora que, no bien entra, interroga a viva voz: &amp;quot;¿Tienen &lt;I&gt;chivitos&lt;/I&gt;?&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;SELF-DELIVERY.&lt;/B&gt; En Funes, hace pocos días. Mi sobrino llama a un bar de moda para encargar comida:&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Charly Beach, buenas noches.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Hola. ¿Hacen envíos a domicilio?&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Sí, pero solamente si lo venís a buscar.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- P... pero... ¿cómo? ¿no envían a domicilio?&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Sí, sí, pero &lt;I&gt;lo tenés que venir a buscar&lt;/I&gt;.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ...&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-7023724778126081628?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/7023724778126081628/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=7023724778126081628' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/7023724778126081628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/7023724778126081628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2007/03/textuales-ii.html' title='Textuales II'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/RfdD1RwisWI/AAAAAAAAAAY/bi0KA753Ukc/s72-c/lexis22.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-1818359697201269867</id><published>2007-03-01T22:59:00.000-03:00</published><updated>2008-12-10T06:13:53.887-03:00</updated><title type='text'>Martes 13</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Volvíamos, ya de noche, de un paseo por Barra da Lagoa. Buscando lanchonete donde aplacar el bagre, veo bajar al mínimo el indicador de combustible, y decido -prudencia excesiva- llenar tanque antes de seguir.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Entro a una Ipiranga, y enfilo hacia surtidor con dos mangueras, una de ellas con la 'D' de Diesel. Habiendo cargado otras veces, ya sabía que en Brasil había dos clases de gasoil. Por eso, cuando el ñato me pregunta &lt;I&gt;"¿adichivada?"&lt;/I&gt;, contesto mecánicamente que sí. Sin prestar mucha atención, obedezco las instrucciones de cambiarme al último surtidor, y me bajo a estirar las gambas y a pensar en el sanguche que me iba a bajar no bien terminado este trámite.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A los pocos segundos, se me ocurre levantar la vista. ¡Para qué! El estómago se me hizo nudo: el cartel superior indicaba una 'G' de gasolina. En argentino:&lt;I&gt; nafta&lt;/I&gt;. Temblando, freno al ñato, y le señalo la tapa del tanque donde se lee 'DIESEL', con letras fosforescentes como placa de Crónica TV. El tipo corta el chorro, y me dedica su mejor cara de orto: &lt;I&gt;"¡Mas você dito aditivada!"&lt;/I&gt;. Encima, enojado. "Claro", pensé después, "y si te pedía caipirinha, caipirinha le echabas".&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/ReeHitZemSI/AAAAAAAAAAM/DwwKMHhS4_0/s1600-h/suicidal-gas-pump-nozzle.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/ReeHitZemSI/AAAAAAAAAAM/DwwKMHhS4_0/s320/suicidal-gas-pump-nozzle.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037143738608949538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Mientras el tipo se aleja, puteando a los gritos, intento comprender lo sucedido. Al parecer, justo caímos en una estación con &lt;I&gt;un solo tipo&lt;/I&gt; de gasoil, que compartía el primer surtidor con una manguera de &lt;I&gt;nafta&lt;/I&gt; común. Obviamente, el simpático hombrecillo asumió que era nafta lo que yo buscaba, y de ahí su pregunta. Que, ya hilando fino, por diesel, debió haber sido en masculino: &lt;I&gt;¿aditivado?&lt;/I&gt; Combinación explosiva:  papamoscas argentino y gallego brasileño. Aunque, en realidad, creo que la explicación es mucho más banal: &lt;I&gt;era martes 13&lt;/I&gt;.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Para colmo, el surtidor era de los rápidos: en esos pocos segundos, el tanque había engullido más de doce litros. Al rato, el quía reaparece con un bidón, un pedazo de manguera y un tramontina de 30 cm. de hoja. "¿Para qué el cuchillo?", le susurro a mi hijo, que intenta (sin éxito) tranquilizarme: "Debe ser para cortar la manguera".&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Siempre carajeando y bufando, el &lt;I&gt;adichivado&lt;/I&gt; se prende a chupar el caño de plástico: nada, ni una gota. Empujamos el auto hasta una fosa y, ahí sí, desde allá abajo, consigue sacar... quince litros. Ni uno más. Caramba, caramba: la cuenta no daba. Me fijo en el indicador: estaba como cuando entramos. Habría entre ocho y diez litros de mezcla espuria.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Sin escuchar mis objeciones, el tipo guarda los implementos, saca el auto de la fosa y me mira con cara de lavarse las manos, como diciendo: "ya hice todo lo que pude". Entre él y otro dedican un buen rato a intentar convencerme de que, llenando el tanque ahora, el auto iba a andar bien, que lo que restaba era una nimiedad, que no pasaba nada, que me quedara tranquilo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al ver que estaban muy lejos de lograr su objetivo, hablan con alguien más, que menciona una alternativa: dejar el auto allí para que, a la mañana siguiente, el tanque fuera vaciado por el encargado de los cambios de aceite (ellos estaban &lt;I&gt;seguros&lt;/I&gt; de que el fulano sabría cómo hacerlo).&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Eran ya cerca de las once de la noche, y nos encontrábamos a unos veinte kilómetros de nuestra casa. Había que tomar una decisión. O bien nos entregábamos, dejando el auto a gente desconocida, con el riesgo de que por la mañana otro gallego inadvertido lo pusiera en marcha haciendo mierda el motor; o, en cambio, cruzábamos los dedos, nos arriesgábamos a llenar el tanque, e intentábamos seguir viaje.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A todo esto, y desde hacía un buen rato, había aparecido en escena un nuevo personaje. Alto, rubio, bronceado, sonriente, dicharachero, playboy de medio pelo, celular en una mano, botellita de Skol en la otra. Se presenta -Giancarlo-, nos pregunta el nombre a todos y cada uno, se mete en las conversaciones, intenta -¡él también!- tranquilizarnos, y me interrumpe en forma muy molesta cada vez que pretendo hablar con los playeros. Al principio, le di bola, confundiéndolo -en mi aturdimiento - con el dueño de la estación. Después, me avivé: no era más que un simple habitué, un mamao alegre, al pedo, aburrido, sin nada mejor que hacer. A cada interrupción, le hacía gestos de que la cortara, pero sólo se hacía a un lado por unos segundos, para volver al ataque como tábano en celo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Si tomar la decisión era, de por sí, difícil, la presencia de este chanta la complicó aún más. Era como si Satanás lo hubiese enviado a embarrar la cancha. "Seu Lucas, Seu Lucas", llamaba insistente, y cuando conseguía arrastrarme a un costado, murmuraba cómplice: "hable conmigo, no hable con esa gente, son unos ignorantes". De a ratos decía blanco, de a ratos negro. Terminó sumándose al coro de los "quédese tranquilo, no va a pasar nada, llene el tanque". Yo me limitaba a mirarlo, con ojos vidriosos.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cercano a los ochenta de presión, se me ocurre pedir consejo al amigazo Raúl, mi mecánico de cabecera. ¡Ja! Como si fuera fácil hablar a Rosario. Compro una tarjeta y cruzo la ruta, sólo para descubrir que los dos teléfonos públicos que había no aceptaban llamadas internacionales. Por suerte, mi hijo Carlos conservaba la calma y me sugiere manguear el aparato del negocio. Consigo comunicarme. Mi gurú fue terminante: "¡Ni se te ocurra! Que le saquen hasta la última gota".&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Decidido. Entrego la llave, santiguándome, a la encargada de la caja, repitiéndole apenas unas quince veces que, por favor, nadie &lt;I&gt;ligara&lt;/I&gt; el motor.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Resuelto esto, sólo había que cruzar la ruta y juntar paciencia para esperar el bondi que nos llevara de regreso. Por supuesto, allí estaba el Giancarlo para impedirlo. Ya sentado al volante de su 206, había abierto todas las puertas, invitándonos amigablemente a subir. La vacilación de la tropa era evidente, y muy justificada. Yo, en cambio, no dudé demasiado. Puro pragmatismo: ya que rompió las bolas hasta ahora, que al menos sirva para algo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No bien arrancamos, me arrepentí, al verlo  doblar por un camino lateral. Tragué saliva. Resignación. ¿Qué más nos puede pasar este puto martes 13? Falsa alarma: el desvío era sólo para mostrarnos su posada, a la entrada de Campeche (vaya uno a saber si era el dueño, como afirmaba, o mero ayudante de cocina).&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al toque, pregunta: "¿Molesta si fumo?". "Sí, por supuesto" (los que me conocen saben que &lt;I&gt;no&lt;/I&gt; estoy jodiendo). "Ja, ja". Se ríe, el muy hijodemil, y enciende dos al hilo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La hago corta: no paró de hablar un segundo. Veinte kilómetros, una mano al volante, la otra en la botellita de Skol, monologando en portuñol, inglés y algo lejanamente parecido al italiano. Que había estado en Australia; que el padre era un "industrial" que vivía en Buenos Aires; que el abuelo era italiano, y dos millones de pelotudeces más. A Carlos lo rebautizó: "Eh, Marco, Marco, ¿te gusta Maná?". A mí me daba palmadas (pocas cosas me enervan tanto), repitiendo jovial "Calma, Seu Lucas, calma".&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Por toda respuesta, yo mantenía mi cara de póquer, vista al frente, intentando infructuosamente recordar alguna técnica de control mental que alejara de mi mente los pensamientos asesinos que pugnaban por salir a flote.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El fierita no se daba por vencido. "¿Les gusta la carne? El sábado, los invito a todos a un asado. Vengan a mi posada, van a ver la carne que consigo. No tienen que traer nada. En serio". Ya antes, había garabateado en un papel su nombre y número de celulardo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cuando llegamos (al punto que yo, estratégicamente, le había indicado, lo suficientemente lejos de la casa como para evitar tropezar dos veces con el mismo adoquín), saluda afectuosamente a todos, y muestra la hilacha: "Bueno, ahora, diez &lt;I&gt;reais&lt;/I&gt; para gasolina". Al notar mi ineludible sonrisa, grita desde adentro: "¡Es verdad, es verdad! Bueno... cinco". Saqué un billete de cinco, se lo alcancé, y lo miré alejarse. Mi suspiro debe haberse escuchado hasta en San Pablo.&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/wA7ujWC1gRo"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/wA7ujWC1gRo" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al día siguiente, todos mis temores con respecto a la Ipiranga resultaron infundados. El dueño en persona me atendió, y me llevó hasta el auto, ya perfectamente limpio.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Con el Giancarlo, sin embargo, temo hayamos sido un poco descorteses. Si alguien lee esto y pasa por la "Pousada Del Mare" (SIC), en Campeche, que haga el favor de avisarle a este buen hombre que no vamos a poder ir a su asado. Que no nos espere. En serio: "¡es verdad, es verdad...!".&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-1818359697201269867?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/1818359697201269867/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=1818359697201269867' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/1818359697201269867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/1818359697201269867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2007/03/martes-13.html' title='Martes 13'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/ReeHitZemSI/AAAAAAAAAAM/DwwKMHhS4_0/s72-c/suicidal-gas-pump-nozzle.png' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-115159548405514328</id><published>2006-06-29T12:35:00.000-03:00</published><updated>2006-06-29T12:38:04.076-03:00</updated><title type='text'>To Blog or not to Blog</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¿Qué nos pasa con la sección de humor gráfico de un diario cualquiera? Digamos, el cuadrito de Fontanarrosa en el Clarín; o el de Daniel Paz y Rudy en el Página/12. Hay veces en que nos caemos de culo ante la ocurrencia de estos tipos. Qué genial, decimos. Y comentamos la humorada con nuestros amigos.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Pero hay otros días - la mayoría, me atrevo a decir-, en que el rectángulo de humor nos entra por un ojo y sale por el otro, y tiene tanta chispa como la botella de gaseosa que dejamos destapada hace tres días. Es lógico, pensamos: no se puede ser genial &lt;I&gt;todos&lt;/I&gt; los días; uno no es ocurrente siempre, por más que desayune brotes de alfalfa con LSD.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Algo parecido me pasa con los &lt;I&gt;blogs&lt;/I&gt;. Por un lado, tienen la indiscutible virtud de permitir que un montón de gente se entere, rápida y fácilmente, de las boludeces que uno escribe. Pero, por el otro, tienen ese costado que no me convence: abrir un blog parece implicar, en cierta forma, la obligación de la cotidianeidad.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No opino por los demás, pero a mí no se me ocurren cosas que &lt;I&gt;valgan la pena&lt;/I&gt; todos los días. &lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¿Y, qué pasa? - me preguntan, con impaciencia.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Nada, contesto, es simplemente eso: nada me ha pasado que considere digno de ser escrito y publicado. &lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cuando abrí el &lt;I&gt;lucosas&lt;/I&gt;, intenté aclararlo (creo que al pedo): en principio, el objetivo era recopilar y concentrar en un único lugar, de fácil acceso, huevadas escritas con anterioridad.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A aquellos a los que he decepcionado, mis disculpas: el publicar por publicar no es lo mío. Cuando tenga algo que decir, aquí estará. &lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Mientras tanto, sé lo que arriesgo: que los visitantes de esta página, ante la falta de novedades, vayan raleando hasta desaparecer. Lo asumo. Entre ambos males, me quedo con éste.&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-115159548405514328?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/115159548405514328/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=115159548405514328' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/115159548405514328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/115159548405514328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2006/06/to-blog-or-not-to-blog.html' title='To Blog or not to Blog'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-114268909944547628</id><published>2006-03-18T10:31:00.000-03:00</published><updated>2006-03-21T23:54:42.610-03:00</updated><title type='text'>Textuales</title><content type='html'>&lt;FONT Face=Verdana color=#000080 Size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Algunas perlitas de la vida real.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;(1) En un vivero porteño. Una señora, indecisa ante los panes de césped que le muestra el vendedor:&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Pero... ¿no tendrá unos más gorditos, con más tierra? Porque yo los quiero poner &lt;i&gt;arriba de las baldosas del patio...&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;(2) Joven pareja rosarina. Apenas dos días antes ella ha confirmado su (primer) embarazo. Durante el desayuno, él plantea, muy serio:&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;i&gt;- ¿Escuela pública o privada?&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;(3) De paso por El Chocón, la madre explica que lo que están viendo es un lago artificial. Una de sus hijas no queda muy convencida:&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Mmmm... a mí, &lt;I&gt;esa agua no me parece artificial&lt;/I&gt;.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;(4) Próspero empresario porteño, buen nivel cultural, comenta a su esposa:&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¡Qué bueno! Este año, los feriados de Semana Santa caen &lt;I&gt;jueves y viernes...&lt;/I&gt;&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-114268909944547628?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/114268909944547628/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=114268909944547628' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/114268909944547628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/114268909944547628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2006/03/textuales.html' title='Textuales'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-113874414901810918</id><published>2006-01-31T18:47:00.000-03:00</published><updated>2006-02-01T11:34:26.713-03:00</updated><title type='text'>Sacando mano</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Nuevamente enredado en una discusión acerca de las diferencias de vocabulario entre rosarinos y porteños, acabo de descubrir que "&lt;I&gt;sacar mano&lt;/I&gt;" es una expresión que los porteños desconocen. Así que, amigos rosarinos, podemos sacarles mano tranquilamente: ellos no se van a enterar.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Buscando "sacar mano" en Internet, encontré este foro de &lt;A href="http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=292419"&gt;&lt;u&gt;análisis comparativos Rosario-Córdoba&lt;/u&gt;&lt;/A&gt;. Muy jugosos los comentarios de un rosarino que firma allí como "Abraham". Entre ellos, en la página 4, hay unos párrafos que me permito reproducir, acerca de nuestro lenguaje. A todos nos han pasado cosas parecidas al desembarcar en la Capital. La de los porrones, es un clásico. Aquí va &lt;EM&gt;(¡gracias, Abraham!)&lt;/EM&gt;:&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;HR&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#000000 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;&lt;U&gt;Lecciones de rosarigasino básico&lt;/B&gt;&lt;/U&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;(...) Vuelvo al tema de la identidad idiomática.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Rosario se distingue netamente de Buenos Aires porque difícilmente un rosarino pronuncie una "s" de final de sílaba. Si es en final de palabra y la siguiente empieza en consonante, directamente no pronunciamos nada. En rosarigasino, "¿me das las llaves?" suena exactamente igual que "¿me da la llave?".&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Si la palabra siguiente empieza en vocal, entonces sí pronunciamos algo, pero no es precisamente una "s", sino una especie de "h" inglesa: &lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;Sos un tarado&lt;/B&gt; pron. &lt;B&gt;soh un tarado&lt;/B&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Otra importante diferencia con Baires es el vocabulario. Hay vastos campos léxicos en que las diferencias son incalculables. Por ejemplo, los juegos de niños, o la terminología cárnica.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Estas diferencias provocan problemas de incomprensión que a veces no son menores. Una vez tenía que ir a Florida al 2300 en San Isidro; tomé un taxi y ordené, rosarinamente: "a Florida al 23". Obviamente, el taxista me llevó a la primera cuadra de esa calle y tuve que pagar las 23 cuadras de vuelta a donde yo tenía que ir.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Otra vez fui con una amiga porteña a una pizzería y pedí un porrón para acompañar la pizza. Mi amiga dijo: "bueno... dos porrones, ¿no?", ante lo cual inmediatamente pensé "¡qué borracha que es ésta!". No sabía yo que un &lt;I&gt;porrón &lt;/I&gt;en Buenos Aires es una botella de 355 cc de cerveza (lo que en Rosario llamamos &lt;I&gt;porroncito&lt;/I&gt;), mientras que en Rosario es una de 900 cc...&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La siguiente es una pequeña lista de palabras distintas. Muchas de ellas son exclusivas de Rosario, mientras que Córdoba usa la palabra porteña. En otros casos, Rosario y Córdoba coinciden y se distinguen de la capital. Veamos:&lt;/P&gt;&lt;HR&gt;&lt;P&gt;&lt;B&gt;BUENOS AIRES / &lt;I&gt;ROSARIO&lt;/B&gt;&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;¡piedra libre para Fulanito! / &lt;I&gt;¡pica Fulanito!&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;batata / &lt;I&gt;camote&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;bife de chorizo / &lt;I&gt;entrecot&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;bife de costilla / &lt;I&gt;costeleta&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;chopp / &lt;I&gt;liso&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;crayones / &lt;I&gt;ceritas&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;cuarto / &lt;I&gt;pieza&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;despensa / &lt;I&gt;granja &lt;/I&gt;[almacén]&lt;BR&gt;el dinenti / &lt;I&gt;la payana&lt;/I&gt; [juego de niños]&lt;BR&gt;expensas / &lt;I&gt;gastos centrales&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;Fulanito &lt;U&gt;se copió&lt;/U&gt; en el examen / &lt;I&gt;Fulanito &lt;U&gt;copió&lt;/U&gt; en el examen&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;garrapiñadas / &lt;I&gt;praliné &lt;/I&gt;&lt;BR&gt;hacerse la rata / &lt;I&gt;hacerse la chupina&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;la mancha / &lt;I&gt;la popa&lt;/I&gt; [juego de niños]&lt;BR&gt;pesceto / &lt;I&gt;jamón redondo&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;pochoclo / &lt;I&gt;pororó&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;porrón / &lt;I&gt;porroncito&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;roast beef / &lt;I&gt;aguja&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;Santa Fe al dos mil quinientos / &lt;I&gt;Santa Fe al veinticinco&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;tostado con kétchup / &lt;I&gt;carlitos&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;traga / &lt;I&gt;olfachón&lt;/I&gt; [alumno muy estudioso]&lt;BR&gt;voy a lo de mi tía / &lt;I&gt;voy de mi tía&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;cho&lt;U&gt;rr&lt;/U&gt;o / &lt;I&gt;cho&lt;U&gt;r&lt;/U&gt;o&lt;/I&gt; [ladrón]&lt;BR&gt;sacar el cuero / &lt;I&gt;sacar mano&lt;/I&gt;&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;HR&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Hasta aquí, copia fiel de lo escrito por Abraham en el foro mencionado. A continuación, un aporte de mi amigo Jorge, el &lt;I&gt;percusicópata&lt;/I&gt;:&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#000000 size=2&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;... Agrego dos que tal vez han ido perdiendo vigencia:&lt;BR&gt;registro / &lt;I&gt; carnet de conductor&lt;/I&gt;&lt;BR&gt;broche / &lt;I&gt;palito de la ropa&lt;/I&gt;&lt;HR&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-113874414901810918?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/113874414901810918/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=113874414901810918' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/113874414901810918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/113874414901810918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2006/01/sacando-mano.html' title='Sacando mano'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112726612314659962</id><published>2005-09-20T22:21:00.000-03:00</published><updated>2005-09-27T18:41:42.100-03:00</updated><title type='text'>Herejía</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Allá por el tercer o cuarto mate, todavía muy dormido, alcanzo a escuchar:&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;-... sí, porque una compañera, que se llama Diosma...&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¿&lt;I&gt;Diosma&lt;/I&gt;? -interrumpo, creyendo haber escuchado mal.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Sí, Diosma.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¿Será por Dios, María y José? - yo, cada vez más perplejo.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Mmm.. no creo, porque el segundo nombre es María.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¿&lt;I&gt;Diosma María&lt;/I&gt;? ¡Oh, no...!&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/borracho.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/320/borracho.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Qué pudo haber estado haciendo el Altísimo el día en que esta cristiana fue bautizada, vaya uno a saber. Pero que alguien -y no precisamente Dios- debió haber estado ese día &lt;I&gt;muy mamado&lt;/I&gt;, pónganle la firma...&lt;P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112726612314659962?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112726612314659962/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112726612314659962' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112726612314659962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112726612314659962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2005/09/hereja.html' title='Herejía'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112541039874146366</id><published>2005-08-30T10:54:00.000-03:00</published><updated>2005-09-27T18:41:58.896-03:00</updated><title type='text'>Marketing</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/ftp-huck-yoyo1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/200/ftp-huck-yoyo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Zeide, ¿vos tenés dos pesos? - me encara León, anoche.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Sí - contesto, esperando el mangazo.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- Porque... &lt;EM&gt;yo no soy pedigüeño&lt;/EM&gt; - repetido esto dos o tres veces, con mucho énfasis-; nomás te quería decir que en el quiosquito de al lado venden un yoyó que ¡me encanta!, no sabés, ¡está buenísimo!.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Es posible que, en las salitas de preescolar del siglo XXI, los párvulos estén aprendiendo refinadas estrategias de &lt;EM&gt;marketing&lt;/EM&gt;. Y nosotros todavía pensando en el pastito para los camellos...&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112541039874146366?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112541039874146366/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112541039874146366' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112541039874146366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112541039874146366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2005/08/marketing.html' title='Marketing'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112292313819727066</id><published>2005-08-02T16:02:00.000-03:00</published><updated>2005-09-27T18:42:10.243-03:00</updated><title type='text'>Acidez</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/stomachache_3.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/200/stomachache_3.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#000080;"&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Leo en el sobrecito de Uvasal que acabo de comprar en un quiosco: "Contenido neto 5 gramos". He pagado un peso por él. &lt;em&gt;A ver, niños: cálculos orales&lt;/em&gt;. ¡La pucha! ¿Habré hecho mal la división? ¿Qué otra cosa estamos pagando a doscientos mangos el kilo? Mejor, pienso en algo distinto; si no, voy a tener que comprar más sobres...&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112292313819727066?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112292313819727066/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112292313819727066' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112292313819727066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112292313819727066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2005/08/acidez.html' title='Acidez'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112286609680785765</id><published>2005-06-11T00:10:00.000-03:00</published><updated>2005-09-27T18:42:27.340-03:00</updated><title type='text'>Saer</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/saer1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/320/saer1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;color:#330033;font-size:110%;"&gt;En uno que se moría&lt;br /&gt;mi propia muerte no vi,&lt;br /&gt;pero en fiebre y geometría&lt;br /&gt;se me fue pasando el día&lt;br /&gt;y ahora me velan a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Juan José Saer, Glosa)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112286609680785765?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112286609680785765/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112286609680785765' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112286609680785765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112286609680785765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2005/06/saer.html' title='Saer'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112489588942727413</id><published>2005-06-01T12:01:00.000-03:00</published><updated>2005-09-27T18:42:43.906-03:00</updated><title type='text'>Archivo</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Huevadas escritas en años anteriores, y ya volcadas a este BLog:&lt;ul&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2001/03/24-de-marzo.html"&gt;24 de Marzo &lt;B&gt;(2001)&lt;/B&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2001/05/timpanicidio.html"&gt;Timpanicidio (los comienzos de un grande...)&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2001/09/papanatas.html"&gt;Papanatas&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2002/02/el-tiempo-de-don-anbal.html"&gt;El tiempo de Don Aníbal &lt;B&gt;(2002)&lt;/B&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2002/03/dorado-al-thinner.html"&gt;Dorado al thinner&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2002/03/el-cordero-patagnico.html"&gt;El cordero patagónico&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2002/08/tormenta-de-santa-rosa.html"&gt;Tormenta de Santa Rosa&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2003/05/dudas-surtidas.html"&gt;Dudas surtidas &lt;B&gt;(2003)&lt;/B&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2003/10/claxon.html"&gt;Claxon&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2003/11/banquer-un-adelantado.html"&gt;Banquer, un adelantado&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;       &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2004/01/rebote.html"&gt;Rebote &lt;B&gt;(2004)&lt;/B&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;     &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2004/03/automatismos.html"&gt;Automatismos&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;     &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2004/03/autopistas-argentinas.html"&gt;Autopistas argentinas&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;     &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2004/04/el-pasaporte.html"&gt;El pasaporte&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;     &lt;li&gt;&lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2005/01/los-tres-familiares.html"&gt;Los tres familiares &lt;B&gt;(2005)&lt;/B&gt; &lt;/a&gt;&lt;/li&gt; &lt;br /&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/P&gt;&lt;br /&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112489588942727413?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112489588942727413/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112489588942727413' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112489588942727413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112489588942727413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2005/06/archivo.html' title='Archivo'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112491599355014156</id><published>2005-01-20T17:39:00.000-03:00</published><updated>2005-08-24T22:01:20.236-03:00</updated><title type='text'>Los tres familiares</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Otra anécdota de la vida real. Contada esta semana por una amiga, compañera de trabajo.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La acción, en un tradicional bodegón de San Telmo: el Británico, más viejo que la deuda externa. Detrás del mostrador, un gallego con tantos años (y mugre) como el propio bar. Mi amiga le encarga tres sanguches para llevar, de los que en Rosario llamamos &lt;I&gt;familiares&lt;/I&gt;. "Uno sin mayonesa", le aclara.&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/sandwiches.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/320/sandwiches.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cuando se los pasaron desde la cocina, el gallego comenzó a envolverlos con un pedazo de papel usado; según ella, bien podía ser el mismo en que habían venido envueltas las medialunas matutinas.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En ese preciso momento, a mi amiga no se le ocurrió nada mejor que pedirle al galaico que marcara, con un escarbadientes, al familiar que no tenía mayonesa. Dice ella que, ni bien dijo esto, se arrepintió. Dice también que alcanzó a escuchar como respuesta algo que sonaba a "&lt;I&gt;Nu tenju ezcarbadientez&lt;/I&gt;".&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Lo que ella no dice, lo imagino yo: típico hombrecillo salido de la pluma de Quino, ceño fruncido, puntita de la lengua afuera, buscando a su alrededor algo con que suplir la falta de palillos, para complacer a una clienta tan exigente. &lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La búsqueda dio sus frutos. Al toque, sin siquiera darle tiempo a reaccionar a nuestra relatora, se iluminó el quinqué de su sesera. De un platito de lata que algún mozo había regresado de una mesa, con restos de migas a la vista, tomó nuestro héroe una servilleta -usada, por supuesto-, y cortó de ella un pedacito que procedió a zampar primorosamente &lt;I&gt;adentro&lt;/I&gt; del sanguche a diferenciar.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Bueno, ¡tampoco era cosa de andar desperdiciando, joder! Es que, vamos, hombre, no iba a poner la servilleta entera, ¿no?&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¡Buen provecho!&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112491599355014156?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112491599355014156/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112491599355014156' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112491599355014156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112491599355014156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2005/01/los-tres-familiares.html' title='Los tres familiares'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112501809399598244</id><published>2004-04-07T22:00:00.000-03:00</published><updated>2005-08-26T12:59:31.903-03:00</updated><title type='text'>El pasaporte</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ayer fui a renovar el pasaporte. En la vereda de calle Azopardo, una cola de unas cincuenta personas, que se movía más o menos rápido. No parecía mortal.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al final de esa cola, un mostrador donde entregan un formulario que ya tiene escrito, con birome, el número con que te van a llamar. Y la indicación: vaya y saque fotocopias del DNI y del pasaporte anterior. Hay que dirigirse, entonces, hasta uno de los kiosquitos estratégicamente ubicados por las cercanías, que vaya a saber qué &lt;I&gt;canon&lt;/I&gt; oblarán por prestar este servicio.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;De vuelta al edificio, un enorme salón con muchas butacas, y unos visores anunciando el último número llamado. Lo comparo con el mío: la diferencia entre ambos daba exactamente 267. Como adivinarán, tuve tiempo para hacer esta y muchas otras cuentas más. Doscientos sesenta y siete boludos antes que yo.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Después de un buen rato, y alarmado porque estos visores no cambiaban, interrogo a mi vecino. Sí, funcionan, me dijo. Al rato, entendí. Llamaban &lt;I&gt;por ráfagas&lt;/I&gt;, de a ocho o diez giles en cada ventanilla, hasta completar un lote de cuarenta o cincuenta. Después, unos tres cuartos de hora de visores congelados. Ni Gasalla podría hacerlo mejor.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Mi turno llegó al cumplir exactamente tres horas desde mi ingreso. Empleada con cara de tujes. La misma que tendría yo, supongo. Revisó mi formulario, lo abrochó junto con las fotocopias, y me despachó a pagar a la última ventanilla.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Lo primero que hicieron aquí fue volver a separar lo que la otra acababa de abrochar. La eficiencia, ante todo. ¿Cuánto es? Ciento treinta, señor. Sólo en pesos, y en efectivo. Es comprensible, pensé: el trámite es tan barato que obviamente no alcanza a cubrir el costo de dos putas fotocopias.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Nuevas instrucciones: "aquí a la vuelta, lo van a llamar por su número". Doy la vuelta, y casi me caigo de culo: otro salón, un poco más chico, pero... el mismo paisaje. Más sillas. Más visores. Miro el número. Tierra, tragame: &lt;I&gt;acababa de retroceder ciento veinte casilleros&lt;/I&gt;.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Nueva silla, nueva espera, mismo mecanismo. Esta vez no son ventanillas sino 'boxes'. En cada uno, una PC con cámara digital.&amp;nbsp; Párese allí, sáquese los anteojos, mire la banderita en la pared, más derecha la cabeza. Por favor: si llegan a ver mi foto en el pasaporte, eviten preguntarme el porqué de la &lt;I&gt;cara de orto digital&lt;/I&gt;.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La tecnología de punta no termina allí: después de la foto, también digitalizan la firma y la huella del pulgar derecho, que hay que apoyar sobre un vidrio. Maravillado ante tamaño despliegue, pensé: por fin han desechado el método prehistórico de ensuciar los dedos con esa tinta infame. Error: no bien termina su tarea, la fotógrafa descerraja un "Pase por esa puerta, al fondo a la izquierda le toman las impresiones".&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/labyrinthe.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/labyrinthe.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No lo podía creer. Un pasillo laaargo, ya sin números, mera fila india. Unas sesenta personas. Al final del pasillo, a tocar el pianito, mano derecha, mano izquierda, mano derecha, mano izquierda. Después, a lavarse las manos en la mugrosa pileta, y ... por fin la libertad.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Salgo, y miro el reloj: exactamente &lt;I&gt;cuatro horas y media&lt;/I&gt;. La misma sensación de impotencia de tantas otras veces. El increíble Hulk, Día de Furia. Seguramente, los hijos de mil putas que tendrían que encargarse de controlar y corregir este sistema de mierda, jamás hacen esta amansadora, directamente desconocen el problema. Cuando les toca, mandan a su secretaria o hacen una llamadita, y listo el pollo.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Maldición argentina: &lt;I&gt;al enemigo que más odies, deséale con toda tu alma que tenga el pasaporte vencido&lt;/I&gt;.&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112501809399598244?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112501809399598244/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112501809399598244' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112501809399598244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112501809399598244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2004/04/el-pasaporte.html' title='El pasaporte'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112491553133768556</id><published>2004-03-08T17:31:00.000-03:00</published><updated>2005-08-24T21:29:29.236-03:00</updated><title type='text'>Autopistas argentinas</title><content type='html'>&lt;FONT size=2 face=Verdana color=#000080&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Domingo, tres de la tarde. Autopista Rosario-Buenos Aires. Pago el peaje de Zárate, bordeo la Shell, y acelero gradualmente. Un par de kilómetros más allá, recién retomada la velocidad de crucero, lo inexplicable.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Hacia adelante, en el carril rápido, empiezo a ver autos que &lt;I&gt;vienen&lt;/I&gt; hacia mí, de contramano, con balizas y luces altas encendidas. Intenté justificarlos: habrán desviado a los de la otra mano, algún arreglo. Pero me llamó la atención que no hubiera carteles ni banderilleros.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Aminoro la marcha y alcanzo a distinguir, entre los que me cruzan, a dos o tres autos que pocos segundos antes acababan de pasarme. La cosa se ponía peor: eran, entonces, los que iban en mi &lt;I&gt;mismo&lt;/I&gt; sentido. Estaban &lt;I&gt;volviendo&lt;/I&gt; como si, un poco más allá, hubieran rebotado contra un elástico. Estiré el cogote, pero no pude entender qué corno era lo que sucedía.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Estaciono en la banquina, e interrogo con la mirada a uno, que se acercaba despacio. El tipo frena (imaginen la escena: detenido, de contramano, en el carril rápido, donde en cualquier momento podía ensartarlo cualquiera, a ciento treinta), y me informa: "es la hinchada de Newell's, están afanando, por eso nos volvemos". Lo dijo en un tono casi jocoso, sin darle mucha importancia, como si esto le pasara todas las semanas.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ahora sí, lo que confusamente se avizoraba unas cuadras más adelante, iba tomando un poco de forma. En un carril, un bondi detenido; en el otro, un piquete de camisetas rojinegras. A unos cien kilómetros de la Gran Capital, campo desierto a ambos costados, una emboscada perfecta.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Primera alternativa: cerrar los ojos, acelerar al mango, el auto como gran bolo de bowling, llevarme puestos a media docena de leprosos. Confieso que llegó a subyugarme, y no sólo por ser canalla.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Segunda: intentar, como la mayoría, el riesgo de la aventura a contramano, hasta acceder a un camino lateral que, aparentemente, estaba libre.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Me incliné, en principio, por una tercera: esperar en la banquina la llegada del Séptimo de Caballería. Los minutos se hicieron siglos. Finalmente crucé los dedos, y me sumé a los que pegaban la peligrosa media vuelta.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mientras intentaba ponerme a salvo, esquivando como podía a los desprevenidos que se iban sumando, reflexionaba sobre estas paradojas del subdesarrollo.&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/ambush.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/ambush.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Uno, a veces, baja la guardia y llega a tragarse la píldora, a comprar el verso de que, por pagar un peaje desde arriba de un buen auto con aire acondicionado, eso que está transitando es una autopista del Primer Mundo. Y de golpe, como escarmiento, se abre una hendidura en el EspacioTiempo, y uno se despierta culo al norte, en medio de un malón de indios leprohuachis o remando frenéticamente una miserable chalupa, a merced de una gavilla de filibusteros con patas de palo.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Después, el encanto ya está roto, y cuesta bastante volver a entrar en la burbuja de Truman Show en la que nos hemos acostumbrado a creer.&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112491553133768556?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112491553133768556/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112491553133768556' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112491553133768556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112491553133768556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2004/03/autopistas-argentinas.html' title='Autopistas argentinas'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112489698388709707</id><published>2004-03-02T12:21:00.000-03:00</published><updated>2005-08-24T12:50:10.303-03:00</updated><title type='text'>Automatismos</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A diario, hacemos algunas cosas en forma automática; a veces, nos cuesta recordar si nos hemos cepillado los dientes o cerrado una puerta con llave.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En ocasiones, esto se pone en evidencia de forma graciosa: a todos nos ha pasado encontrarnos, durante un apagón, haciendo un infructuoso 'clic' sobre una llave de luz, o intentando encender un microondas.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Pero, sinceramente, dudo que alguien pueda superar la marca que protagonicé la semana pasada.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En la pared de la cocina, teníamos uno de esos relojes de plástico que se conseguían por monedas, en la época del uno a uno. No muy lindo ni preciso, pero sumamente útil. Uno se asomaba a la cocina, levantaba el pescuezo, y el noble redondel nos daba la hora sin dejar dudas, con números bien grandes, a prueba de miopes.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Hace un tiempo, el aparatejo enloqueció, y empezó a sembrar confusión, marcando el mediodía a media mañana, y haciendo que el sol se pusiera a las tres y media. Un cambio de pila no lo remedió. Cada tanto, resignados, lo bajábamos, lo poníamos en hora, y lo colgábamos de nuevo.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Harto de la confusión, hace unos días opté por descolgarlo y abandonarlo a su suerte, boca arriba, sobre la mesa del living. Unas horas después, al pasar por allí, me pareció que la hora que marcaba era la correcta, como si la postura horizontal le hubiera restaurado la cordura.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Decidí comprobarlo. A falta de reloj pulsera, busqué rápidamente otro que me permitiera verificar si mi hipótesis tenía sentido. Y acá viene el corto circuito. A ver: ¿qué puede haber hecho este zombi? ¡Sí! Adivinaron: ¡me asomé a la cocina y levanté el pescuezo...!&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/dali_2.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/dali_2.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Mientras reaccionaba en cámara lenta, durante unos milisegundos que me parecieron siglos, la mirada desconcertada iba, desde la pared desnuda, hasta la mesa donde reposaba el relojete que &lt;I&gt;yo mismo&lt;/I&gt; había descolgado, y que parecía cagarse de risa de mi idiotez.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Es difícil transcribir la sensación. Colorado de vergüenza como si me hubiera caído de culo en una vereda céntrica, por mi azorada mente cruzaban leyes de Pavlov mezcladas con imágenes de Homero Simpson.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Abandoné el lugar silbando bajito, no sin antes cerciorarme de que ningún testigo hubiera presenciado la escena. Es que es díficil admitirlo, pero no hay atenuantes: en momentos así, uno se siente el Rey de los Pelotudos...&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112489698388709707?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112489698388709707/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112489698388709707' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112489698388709707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112489698388709707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2004/03/automatismos.html' title='Automatismos'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112491297937602340</id><published>2004-01-05T16:48:00.000-03:00</published><updated>2005-08-24T16:50:06.666-03:00</updated><title type='text'>Rebote</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/pharisee_throwing_stones_lg_clr.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/pharisee_throwing_stones_lg_clr.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;FONT size=2 face=Verdana color=#000080&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Acabo de leer en un diario que sesudos científicos de no sé que lugar de Europa, luego de exhaustivos cálculos hechos con máquinas especialmente diseñadas a estos efectos, han llegado a la conclusión de que, para que una piedra rebote lindo cuando una la tira al agua (lo que mis hijos llamarían "&lt;I&gt;hacer sapito&lt;/I&gt;"), hay que arrojarla con un ángulo preciso, de exactamente 20 grados, ni uno más ni uno menos.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Después de leer esta noticia, me siento absolutamente &lt;br /&gt;reconfortado. ¿Quién es el amargo que dijo que todo está perdido? Nada de eso: podemos empezar el 2004 con el mayor de los optimismos. Amigos, relajémonos: ¡estamos en buenas manos!&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112491297937602340?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112491297937602340/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112491297937602340' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112491297937602340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112491297937602340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2004/01/rebote.html' title='Rebote'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112483722861516509</id><published>2003-11-11T19:44:00.000-03:00</published><updated>2005-08-23T19:51:31.976-03:00</updated><title type='text'>Banquer, un adelantado</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En Rosario, allá por mi tierna juventud, no había más que una empresa de fletes: "Servi-Flet". Así como aprendimos a decir &lt;I&gt;birome&lt;/I&gt; en vez de bolígrafo, para llamar a un flete decíamos "pedite un &lt;I&gt;serviflet&lt;/I&gt;".&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por esa misma época, supo haber un "representante de artistas", a quien no conocí personalmente, pero del cual me llegó su nombre, Banquer, y la muletilla que lo consagró a la fama: &lt;B&gt;"&lt;I&gt;Abajen&lt;/I&gt; los &lt;I&gt;mafles&lt;/I&gt; que viene el &lt;I&gt;semiflé"&lt;/I&gt;&lt;/B&gt;.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero estas son cosas del siglo pasado, cuando no conocíamos la palabra globalización. Esta semana, estuve asistiendo a un curso, dictado por un ingeniero de sistemas, acerca de un paquete de programas IBM. Admito que ya ni pestañeo cuando tengo que escuchar delicias tales como "&lt;I&gt;esquedulear un job que interfacea con el server para submitir un backup&lt;/I&gt;". Pero, a pesar de estar bastante curtido, este profe logró sorprenderme al mencionar que, entre otras cosas, este producto sirve para &lt;B&gt;&lt;I&gt;inventorear.&lt;/B&gt;&lt;/I&gt;&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mientras yo remontaba vuelo tratando de imaginar qué corno sería eso (¿inventar nuevas maneras de hacer una corrida de toros, tal vez?), alcancé a escuchar, como a lo lejos, a uno de mis compañeros pidiéndole al profe que, por favor, escribiera un poquito más arriba, porque el pizarrón estaba &lt;I&gt;demasiadamente&lt;/I&gt; bajo.&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/burro.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/320/burro.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cavilando sobre estas y otras exquisiteces del lenguaje estaba yo, al otro día, yendo a la última clase, cuando me vuelve a la realidad la voz de uno de los tantísimos vendedores que pululan los vagones del subte. Este hombre ofrecía a &lt;I&gt;dosss pesitosss nada másss&lt;/I&gt; auriculares Sony, que contaban con las siguientes cualidades (que paso a transcribir en fonética): "&lt;I&gt;fitsa&lt;/I&gt;" -sí, sí, en vez de &lt;em&gt;ficha&lt;/em&gt;, como quien dice pizza- "&lt;B&gt;&lt;I&gt;fitsa &lt;/I&gt;universal, ideal para&lt;I&gt; uolmar o dixmar&lt;/B&gt;&lt;/I&gt;". SIC y recontra SIC. &lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Banquer, estés donde estés, vaya este merecidísimo homenaje. Has sido un precursor.&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112483722861516509?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112483722861516509/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112483722861516509' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112483722861516509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112483722861516509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2003/11/banquer-un-adelantado.html' title='Banquer, un adelantado'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112450559073808039</id><published>2003-10-10T23:09:00.000-03:00</published><updated>2005-08-19T23:39:50.743-03:00</updated><title type='text'>Claxon</title><content type='html'>&lt;FONT COLOR="#000080" SIZE=2 FACE="Verdana"&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Anoche, me despertaron unos bocinazos. Parecían provenir de la otra cuadra, o de la calle transversal. Abrí un ojo, miré el reloj: las cinco y cuarenta y uno.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Es interesante pensar cómo el oído se ha ido adaptando, por la fuerza de la costumbre. Ya nadie se despierta por los bocinazos rítmicos de una alarma. Estos, en cambio, a pesar de ser igualmente estridentes y molestos, eran producidos por alguien que, a toda costa, quería llamar la atención. Bip. Bip bip bip. Bip. Pausa de unos segundos, y vuelta al ataque.&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/beep.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/beep.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Yo, que por no usarla jamás, ni siquiera sé qué sonido tiene la bocina de mi auto, siento una especial aversión por esos salames que, por pura comodidad, en vez de bajarse a tocar el timbre de la persona que pasan a buscar, se quedan sentados al volante y la llaman a puro bocinazo. Pero... no podía ser este el caso. Nadie, por más enfermo que esté, se pondría a hacer eso a esa hora. ¿Nadie?&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Pasaban los minutos, empecé a dudar, mientras masticaba otras posibles hipótesis que explicaran el fenómeno. Dentro mío, se producía una especie de división: una parte de mi &lt;i&gt;yo&lt;/i&gt; procuraba minimizar el estrépito, ignorarlo, de modo de continuar con el sueño interrumpido. Por otro lado, mi sangre calabresa pugnaba por salir a flote, y me imaginaba saliendo en busca del infeliz, y rompiéndole el parabrisas con un ladrillo, sin siquiera molestarme en averiguar la causa de su desvarío.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cada tanto, se producía una pausa de unos segundos, que me hacía pensar -ingenuo de mí- que el tarado había conseguido despertar a quien quería. Poco después, la realidad se imponía nuevamente. Es increíble la diferencia de percepción que hay entre un mismo sonido, que al mediodía pasaría completamente inadvertido, pero que a esa hora retumba y resuena y rebota en las paredes de todos los edificios y parece no terminar nunca.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La siguiente hipótesis que acudió a mi mente, imaginaba al energúmeno queriendo sacar su auto sin poder hacerlo, porque algún otro granuja, por ejemplo, había dejado su vehículo frenado. Es comprensible, decía mi 'yo bueno': cualquiera se enfurece en un caso así. Sí, pero... ¿al extremo de despertar a una manzana entera? Hay que ser hijo de mil... Las cinco y cuarenta y nueve.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cuando ya la tanada estaba a punto de hacer eclosión, se me ocurrió pensar en una explicación un poco más tortuosa: me imaginaba al repodrido gusano víctima de un ataque de algo, sin poder moverse, e intentando desesperadamente llamar la atención de alguien que fuera a auxiliarlo. No sé por qué, el pensar esto consiguió un efecto mágico; es más, cuando finalmente el estrépito llegó a su fin, sentí una perversa alegría interior. La agonía del hijo de puta había concluido, luego de interminables dieciséis minutos.&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112450559073808039?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112450559073808039/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112450559073808039' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112450559073808039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112450559073808039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2003/10/claxon.html' title='Claxon'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112541203612706880</id><published>2003-05-07T11:24:00.000-03:00</published><updated>2005-08-30T11:27:16.140-03:00</updated><title type='text'>Dudas surtidas</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Sábado a la noche, en La Muestra. Toca Socorro. Intervalo. Me encara Guido, que quiere conocer mi opinión sobre una cuestión idiomática. Nada que ver con la música Beatle.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;- ¿Cómo se dice? - me interroga, ansioso -¿que algo &lt;EM&gt;surtió efecto&lt;/EM&gt; o que &lt;EM&gt;surgió efecto&lt;/EM&gt;?&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Sin dudar un segundo, le llegó mi respuesta: toda mi vida he dicho 'surtir efecto', jamás había escuchado o leído lo otro. Irene, a su lado, sonrió satisfecha. Al parecer, ella había ganado la apuesta.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al otro día, mientras manejaba por la autopista, el asunto me seguía dando vueltas: ¿por qué uno usa el verbo surtir en esta expresión? Me pareció que tenía tan poco sentido como  surgir.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Apenas pude, busqué en un diccionario, pero sólo encontré los significados de ambos verbos, que resultaron ser más parientes de lo que yo pensaba. Empecé a dudar. ¿Habré contestado lo correcto?&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/question_mark.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/320/question_mark.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ayer, navegando en Internet, se me ocurrió poner en el Google "surtir efecto", y aparecieron miles de ocurrencias. Me quedé tranquilo. La sangre no había llegado al río. Ya está. Pufff. Yo tenía razón, ¿viste?.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al rato, nuevo cosquilleo. Entro otra vez al Google, y pruebo con "surgir efecto", esperando el cartelito que me dijera "nada encontrado". Pero... ¡ay! No... Está bien, no son miles, como en el otro caso, pero igualmente mi autoestima ha quedado temblequeante.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¿Puede alguien con autoridad lingüística deshacer este nudo y aportar algún veredicto contundente a esta cuestión que -sin duda- atañe a la seguridad nacional?&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112541203612706880?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112541203612706880/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112541203612706880' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112541203612706880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112541203612706880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2003/05/dudas-surtidas.html' title='Dudas surtidas'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112381788097409821</id><published>2002-08-30T00:32:00.000-03:00</published><updated>2006-01-31T19:58:30.700-03:00</updated><title type='text'>Tormenta de Santa Rosa</title><content type='html'>&lt;FONT COLOR="#000080" SIZE=2 FACE="Verdana"&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Martes 27, de mañana&lt;/em&gt;: grata sorpresa. Recibo un e-mail del Peli, desde España. Me cuenta algunas cosas, y me pide un favor: tiene que hacer llegar a Rosario un sobre, entregado por él a una conocida suya que viene de Europa esta semana. No hay problema, le contesto: estoy viajando mañana, a ensayar con los Bizarros. Como siempre salgo con el tiempo bien justo, prefiero ir a buscarlo hoy mismo.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Martes 27, de tarde&lt;/em&gt;: llamo al teléfono que me pasó el Peli. Me atiende el padre de la viajera, muy amable: su hija llega recién mañana a la mañana. ¿Podré pasar a buscar el sobre por la mañana? Imposible, estará visitando parientes. Bueno, llamaré al mediodía. Lástima: después de varios días con 30 grados en pleno agosto, para mañana se espera la tormenta de Santa Rosa. No quedará más remedio que pasar a buscar el sobre en el mismo momento en que estoy saliendo para Rosario.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 13 horas&lt;/em&gt;: nueva llamada. No, la viajera está recostada. No la molesten, digo, quería saber simplemente si puedo pasar en un par de horas a buscar... Sí, por favor, ningún problema. Por radio y televisión repiten a cada rato: alerta meteorológico en Capital, provincia de Buenos Aires, Santa Fe... El cielo totalmente nublado. Esta vez parece que acertaron.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 14:55&lt;/em&gt;. Listo para salir. Ya empezó a llover. Última llamada, esta vez me atiende la mismísima viajera. Muy amable, también ella. Me explica cómo llegar hasta su casa.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 14:58&lt;/em&gt;. Arranco. La llovizna se va convirtiendo poco a poco en una lluvia bastante fuerte. Voy despacio. Rebuzna el limpiaparabrisas. Sigo las instrucciones: Figueroa Alcorta, Pampa, Libertador... &lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 15:10&lt;/em&gt;. Llego a destino. El edificio está donde comienza el túnel de Libertador, en una callecita que lo bordea en forma de 'U'. La callejuela en cuestión tiene el ancho justo como para un auto mediano. No más. Ni soñar con estacionar o detenerse. Sigue diluviando. El edificio de al lado tiene cochera. Pongo el auto como si fuera a entrar, me bajo, toco timbre, escucho el &amp;quot;ya bajo&amp;quot;, vuelvo corriendo, me hago sopa. Del edificio vecino sale el portero, y con cara de pocos amigos me hace enérgicas señas con ambos brazos, para que corra el auto, alguien tendrá que salir. No me queda otra que sacarlo de allí, moverlo unos metros más adelante, y subirlo a la vereda, frente mismo a la puerta de donde tendría que bajar esta persona.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 15:15&lt;/em&gt;. Sigue el diluvio, la viajera no aparece. A duras penas conseguí encastrar el auto en un lugarcito, un poco en la calle, más de la mitad en la vereda. Miro por el espejo: un auto grande, lujoso, me hace señas con las luces. No sé si porque no puede pasar, o porque quiere entrar. Me fijo por las dudas: estoy taponando otra cochera. Pero más adelante no hay más lugar. Es aquí, o salir de la 'U' y dar una vuelta de dieciocho cuadras para volver a entrar. ¿Qué mierda estará haciendo esta tipa que no baja? El autazo sigue ahí atrás. Por el espejo no veo un pomo.&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/espejo1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/espejo1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt; Abro un poco la puerta: para mí, puede pasar. Me bajo, otra vez me hago sopa, me acerco hasta al ventanilla: dos señoras bienudas con voz de barrio norte. La que está al volante me dice con voz muy suave: &amp;quot;Usted está disponiendo de mi tiempo, no tiene derecho&amp;quot;. La miro asombrado, lo que menos esperaba era oír algo así. ¿Tiene que entrar o quiere pasar? Tiene que pasar, pero según ella no hay lugar. &amp;quot;Por mí paso, pero si lo rozo no me hago responsable&amp;quot;. No soy machista, pero reconozco que cualquier hombre hubiera pasado tranquilamente. Vuelvo puteando bajito, intento maniobrar sin ver un pomo, ni hacia atrás ni hacia adelante. El paragolpes delantero se incrusta en uno de esos maceteros que rodean los árboles, siento que el ventilador empieza a hacer un ruido raro. Finalmente, la bienuda pasó.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 15:18&lt;/em&gt;. La viajera se digna bajar. Al fin la conozco. En otro momento y lugar, me hubiera parecido simpática. Me pide disculpas, pero no puede encontrar el bolso donde está el sobre que me tiene que dar, teme habérselo dejado en el auto. El detalle: el auto no está, el padre se lo llevó no sé donde. Vuelve a subir, seguirá buscando.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 15:20&lt;/em&gt;. Sigue la lluvia, y siguen pasando autos por esa maldita callejuela. Uno de ellos, muy despacio: un patrullero. Lo único que me falta, pienso. ¿Por qué no una multa? ¿Qué tal un par de horas dando explicaciones en una comisaría? Pongo el aire acondicionado al mango, pero sigo transpirando.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 15:22&lt;/em&gt;. Otro auto me hace señas: esta es una 4x4. Realmente grande, no puede pasar. ¿Cómo se dirá la conchilalora en catalán? Con el rabillo del ojo, alcanzo a ver que la viajera reaparece. Se acerca corriendo al auto (bueno, esta vez que se moje ella, qué tanto), y alcanzo a escuchar que no, que no encontró la puta cartera o bolso o lo que sea. Bueno, está bien, volveré a intentar la semana que viene. Arranco a los pedos, tratando de no imaginar las justificadas puteadas de los de la 4x4, que sigue soplándome la nuca hasta el semáforo siguiente.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 16:00&lt;/em&gt;. Ya lejos de la Capital, trato de relajarme. ¿Existirá la telepatía? Peli, si me estás escuchando, tomá nota: el próximo sobre, mandalo por OCA, viejita. Y andá ahorrando para pagarme la multa. Un saludo desde el primer mundo., ..()()(). /(&amp;amp;(/&amp;amp;(/&amp;amp;/(&amp;amp;%%&amp;amp;889789()()()//&amp;amp;*¨*'09)()788/()/().¿Por qué hará tanto ruido el limpiaparabrisas? Tardo en reaccionar: no llueve una gota. ¿En dónde habrá dejado de llover? ¿Al salir de la General Paz o antes? Me parece que llovió solamente en la Avenida del Libertador, frente al túnel.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Miércoles 28, 16:30&lt;/em&gt;. Paro en San Pedro a cargar nafta. Recién acá me avivo que, por salir a los rajes, me olvidé el afinador. Carlitos se lo había olvidado en la casa de un amigo, se fue después de comer a buscarlo, y había quedado en traerlo a las tres, hora en que se suponía yo iba a salir. Puta madre.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Jueves 29, 09:30&lt;/em&gt;. Ya en Rosario, recibo este e-mail de mi hijo, que transcribo textual.&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;FONT SIZE=2 FACE="Courier New"&gt;&lt;P&gt;-----Mensaje original-----&lt;BR&gt;Enviado el: Miércoles, 28 de Agosto de 2002 08:45 p.m.&lt;BR&gt;Asunto: #$&amp;amp;$%/&amp;amp;%#&amp;quot;@!&amp;quot;!!!!!!&lt;/P&gt;&lt;P&gt;EXPLICAME QUE TAN IMPORTANTE ERA EL AFINADOR que te fuiste antes de que llegara con él!!!!!!!!&amp;nbsp;&amp;nbsp; FUI A LOS PEDOS CON LA BICI!!!!&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; casi llego antes que germán que se tomó el 110.......&lt;BR&gt;me encerraron dos colectivos....se me salió la cadena....&amp;nbsp; se me bajó el asiento......&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;BR&gt;me mojé,,,,,&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; (eso a la ida)&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;BR&gt;&lt;br /&gt;a la vuelta para hacer mas facil y rapido me tomé el 110!! llego y mamá me dice que ya saliste !!!&lt;BR&gt;&amp;quot;#%#&amp;amp;$%/&amp;amp;$%@@!!!!!!&lt;BR&gt;exijo como resarcimiento.......: una garganta nueva por la que gasté puteando a los colectivos que me encerraron, una cadena nueva por la que se me salió, una llave inglesa para ajustar el asiento que se bajó....., y una toalla.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;__________________________________________________________&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112381788097409821?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112381788097409821/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112381788097409821' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112381788097409821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112381788097409821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2002/08/tormenta-de-santa-rosa.html' title='Tormenta de Santa Rosa'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112354595131983916</id><published>2002-03-04T20:58:00.000-03:00</published><updated>2007-08-21T16:48:24.594-03:00</updated><title type='text'>El cordero patagónico</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:100%;color:#000080;"&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Después del delicioso &lt;a href="http://lucosas.blogspot.com/2002/03/dorado-al-thinner.html"&gt;&lt;i&gt;dorado al thinner&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, que he tenido el privilegio de caranchear en Rosario días atrás, la experiencia gastronómica más destacable del mes pasado ha sido, sin duda alguna, la inolvidable "Fiesta del Cordero Patagónico" de Las Grutas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Un poco más al sur de Viedma, y a orillas del Atlántico, se encuentra este paraíso que lamento no haber conocido antes, y que sorprende gratamente al turista por ciertas curiosidades naturales -como la calidez de sus aguas y la amplitud de sus mareas-, y algunas otras aportadas por los lugareños, tales como el cartel del negocio que, frente a nuestra cabaña, anunciaba: "Churros Monic - &lt;u&gt;de origen holandés&lt;/u&gt;" (SIC).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Un sábado de febrero, las calles del pueblo fueron recorridas incansablemente por un camioncito cuyos altavoces invitaban a concurrir, esa misma noche, al "Polideportivo de Las Grutas". Por sólo seis pesos, bebida incluida, podríamos participar de "La Gran Fiesta Del Cordero Patagónico, a total beneficio de entidades de bien público". La cita era a las 21.30, y el pregón incluía la sugerencia de "llevar cubiertos".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La decisión de concurrir al evento fue casi instantánea. ¿Quién podría resistirse a probar este manjar, hecho por quienes &lt;i&gt;realmente&lt;/i&gt; saben hacerlo? Uno jamás conseguiría, por más voluntad que ponga, sacar de la parrilla algo remotamente parecido. Además, de faltar a esta cita, ¿cómo podría uno, al día siguiente, mirar a los ojos a los grutenses? ¿Cómo negarse a poner el hombro para cooperar con bomberos voluntarios, boy scouts, y otras tantas entidades de nombre angelical? Y, más terrible aún, ¿cómo soportar, al regresar, el escarnio a que me someterían mis amigos al enterarse de, estando en el sur, no había probado el cordero patagónico? ¡Una herejía inconcebible!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La cita era, entonces, una cuestión de honor. Ineludible. Esa tarde, la merienda fue frugal. Nada de bizcochos con manteca, ni churros "de origen holandés". El polideportivo no estaba muy cerca que digamos pero, para abrir más el apetito, haciendo oídos sordos a las encendidas protestas de los demás, decidí unilateralmente que iríamos caminando.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Pocos minutos después de las 21.30 entramos al lugar: un gran tinglado forrado por fuera y por dentro con carteles de cerveza Isenbeck, y en cuyo interior se disfrutaba de una agradable temperatura que, aunque un tanto elevada, nunca llegó a sobrepasar los cuarenta y cinco grados. Una larga serie de tablones prolijamente alineados habían sido ya copados por una multitud bulliciosa, contenta como nosotros de participar de esta verdadera fiesta. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Los pocos lugares vacíos que se veían, se encontraban junto al escenario. Allí nos instalamos, desplegando enseguida los platos y cubiertos que previsoramente habíamos llevado. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Un grupo de jóvenes, con sus nombres escritos en rectángulos blancos sobre remeras negras, parecía haber recibido la orden de atender a los invitados. Los veíamos correr raudamente de un lado a otro, siempre con las manos vacías, y siempre bien lejos de nuestra mesa. Nos costó bastante conseguir que uno de ellos se acercara. El joven, muy amablemente, nos explicó que la "bebida incluida" consistía en un vaso por persona, de vino o de gaseosa marca "Interlagos". Aquel que aspirara a más, tenía que dirigirse a una barra instalada en uno de los costados, donde una larga fila de gente esperaba su turno para comprar, por dos pesos, un litro de vino o de cerveza. En cuanto a lo demás, este pobre muchacho no tenía la más pálida idea. Lo habían reclutado pocos instantes antes, y no había recibido todavía instrucción alguna. Sólo atinó a profetizar que, en algún momento, el cordero sería llevado a las mesas sobre carretillas convenientemente acondicionadas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Debo confesar que, en ese momento, experimenté una cierta desconfianza. Temí que nos hubiéramos ensartado y todo aquello resultara un fiasco. Para ahuyentar los malos pensamientos, opté por levantarme y dirigirme, como vi que hacían muchos otros, hacia una puerta en uno de los costados. Cual ceremonia religiosa, todos se apostaban allí a contemplar el soberbio espectáculo: ochenta corderitos, con aspecto de pequeños cristianos crucificados, se estaban asando en sendas estacas.&lt;/p&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/corderos2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/320/corderos2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Mis dudas se disiparon instantáneamente y comencé a sentirme mejor. Sin embargo, nuevas dudas pugnaban por enturbiar mi humor: dada la hora que era, pensé, antes que seguir disfrutando del calorcito de la leña, estos pobres bichos bien podrían estar siendo ya despanzurrados y acomodados sobre las carretillas, ¿no? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ya de vuelta en la mesa, fuimos visitados por otros voluntarios mozalbetes, que dejaban un pancito per cápita. De bebidas, ni rastros. Cualquiera que haya participado en la organización de una fiesta para la cooperadora de la escuela de sus hijos, sabe lo que es eso. Mi hijo Fernando, con el ímpetu juvenil de todo veinteañero, no lo entendía, de modo que dediqué algunos minutos a tratar de calmarlo, y hacerle entender que, siendo ese un acto de solidaridad, debería ser más tolerante y saber disimular esas pequeñas fallas organizativas. Muy lejos de escucharme, el Fer hacía señas con impaciencia a todo mozo que veía hasta que, cansado de que no le dieran bola, se levantó y secuestró a una señorita muy bien dispuesta que, a cambio de un billete de dos pesos, se comprometió a traer una cerveza a la mesa. El pensar en la llegada de una Isenbeck bien heladita trajo, momentáneamente, paz a nuestros espíritus.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A todo esto, seguía llegando gente. Serían las diez y media pasadas cuando un locutor se adueñó del micrófono, y comenzó a atronar el lugar con simpáticos chascarrillos, seguidos con vibrante entusiasmo por la concurrencia. De reojo, mientras, yo veía que algunos invitados se levantaban, hartos de esperar que alguien les sirviera algo, se dirigían a la barra y volvían al rato con una bandejita llena de ensalada de lechuga y tomate. Cuando ya casi nos habíamos olvidado de la moza, esta reaparece, con la cerveza. No era Isenbeck, sino Brahma. No estaba helada, sino natural, o sea caliente. Y, encima, ¡la botella estaba cerrada!. El Fer, de mala manera, intima a la señorita a que traiga un destapador. Yo, en cambio, aprovecho para pedirle que traiga otra botella, pero de vino. Prefiero morir envenenado, por el peor semillón de damajuana, pensé, que por una Brahma caliente. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En el escenario, el locutor dejaba paso al primero de los números artísticos, un recitador: don Dionisio Quiroga. Yo, comprendiendo por qué la gente se levantaba a buscar su ensalada, opté por hacer lo mismo. La barra era un caos. Un grupo de mujeres, con la mejor voluntad del mundo pero sin que nadie coordinara nada, atendía indiscriminadamente a mozos y a público en general. Pregunté a varios dónde podía agenciarme de una ensalada. Algunos no tenían idea, otros me mandaban a cualquier lado. Finalmente, encontré el punto. Las pocas ganas que tenía de probar verdura desaparecieron por completo cuando vi las condiciones en que estaban esas pobres mujeres cortando lechuga, volcándola en un enorme tambor que revolvían con sus manos, luego de verter en él el contenido de dudosos bidones. ¡Jamás olvidaré la extraña mirada, llena de compasión y ternura, que me dirigió una de ellas cuando le pregunté si quedaba tomate! &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Volvía con la bandejita de plástico llena de material verdoso, casi en el mismo momento en que la moza traía la botella de semillón. ¿El destapador para la cerveza? Ay... ¡se había olvidado! Contuve al Fer que, a esta altura, ya quería hincar el tenedor a la muchacha, y conseguí convencerlo para que, en cambio, lo empleara como destapador. Luego, al probar el ¿vino?, busqué yo con mirada homicida a la niña que se alejaba, muy tentado de partir la botella en su hueca cabezota. Faltó poco para que yo también eligiera el envenenamiento a base de cerveza con cubitos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En el escenario, don Dionisio había dejado paso a otros grupos musicales, que se desgañitaban por conseguir que la gente les diera bola. Los desconsiderados turistas, a esta altura, ya ni miraban hacia el escenario. Sus ojos estaban fijos, como hipnotizados, en la puerta doble por donde deberían haber aparecido, hacía ya rato, las benditas carretillas con el delicioso manjar. Serían las once cuando vislumbré una de ellas: abasteció rápidamente a la mesa que estaba pegada a esa puerta, y desapareció. Bueno, me tranquilicé. Ya largan. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Error. Pasó otra larguísima media hora sin que se viera otra. El locutor, al ver que era abucheado cada vez que pretendía anunciar un nuevo número artístico, optó por hacerse humo. La gente, con la gimnasia de los cacerolazos a cuestas, expresaba su impaciencia con el tintineo ensordecedor de las botellas. La puerta que daba al asador fue prudentemente cerrada y custodiada por hombres de uniforme. Las bandejas de ensalada ya habían sido vaciadas, de los panes sólo quedaban migas, los cubitos estaban derretidos y la gente fuera de sí. En medio de este caos, vuelve nuestra moza con el destapador. Me costó contener la compostura ante su inolvidable expresión, mezcla de estupor y fastidio, al ver la botella abierta a tenedorazo limpio hacía un buen rato. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Faltando muy poco para la medianoche, una carretilla atraviesa el salón, llegando hasta la punta de nuestra mesa. Cual señoritos ingleses bien educados, esperamos pacientemente a ser servidos, como correspondía. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Muy distinto habría de ser el desenlace. Fue terrible. A partir de allí, se desencadenó el apocalipsis. Los inadaptados que nunca faltan, habían optado por hacerse justicia con mano propia. Algunos, sentados en la punta de su mesa respectiva, sin levantarse, habían manoteado una presa al paso de la carretilla. Otros, ya poniendo en evidencia su baja catadura moral, se denigraban poniéndose de pie y tomando por asalto a la carretilla, plato y tenedor en mano. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El espectáculo era penoso. Lo mismo pasó con la segunda carretilla. Yo, atónito, sentía vergüenza ajena. La alternativa era bien clara: prefería morir de hambre, pero con dignidad. Jamás me rebajaría a ser parte de tan triste espectáculo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;De pronto, con gran horror, alcancé a distinguir entre la multitud que pugnaba por rapiñar un pedazo ¡a mi propio hijo! ¡Sangre de mi sangre! Decidido a poner las cosas en su lugar, me levanté presuroso. Sin embargo, algo ocurrió en mi interior en ese momento. Tal vez haya sido el crujido de mis tripas, hartas de miga de pan rehogada en tinto de damajuana. O, quizá, Mr. Hyde haya ocupado el lugar del Dr. Jekyll. No lo sé. Pero fue como si, de golpe, me hubiera sentido parte de una horda primitiva, luchando por mi subsistencia. De repente, en mi mano apareció un tenedor. Me abrí paso a codazo limpio, luché denodadamente y regresé, triunfal, con dos o tres trozos. El hambre era tal que ni reparé en la coloración rojiza alrededor del hueso, que denotaba un cierto apuro por servir la carne antes de que estuviera realmente a punto. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Esta operación fue repetida un par de veces más, ya sin pudor alguno. Mientras pelaba los huesos a dentellada limpia, veía con el rabillo del ojo a unos boludos de la mesa de al lado que todavía estaban esperando que los sirvieran. ¡Hay que ser...! Después supe que eran extranjeros. Claro, me dije: es la única explicación. Estuve tentado de ir, hueso en mano, a gritarles ¡giles! ¿qué mierda esperan? ¡¡Eshtamo' en Argentina, papá...!! El que no llora no mama, el que no afana es un gil. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Hacia los costados, podía verse a varios grupos que, plato y tenedor en alto, perseguían carretillas por todo el salón. Esto es patria, pensé. Es así como se forja una nación. Esto es el sentir nacional, carajo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ya era domingo cuando nos levantamos y nos fuimos. Al salir, en el mismo lugar donde habíamos comprado nuestras entradas, un grupo de exaltados estaba devolviendo las suyas. Tomaban el dinero que les era reintegrado por los abnegados organizadores, y rajaban. Al ver esto, el Fer me lanzó una mirada capciosa y me sugirió, con un guiño cómplice: "¿y si hacemos lo mismo?". Debo confesar, no sin cierto horror, que el "¡No, de ninguna manera!" con que le contesté, con voz apagada, demoró en salir de mis labios muchos segundos más de lo razonable, y no sonó ni categórico ni enérgico como debió haber sido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Moraleja, amigos: si estando como yo, de visita en Las Grutas, veis pasar camioncitos invitando a esta verdadera fiesta de la argentinidad, merendad copiosamente, y apostaos en algún bar de las cercanías. Cuando se acerque la medianoche, y veáis salir a los primeros grupillos de impacientes, ese será el exacto momento de entrar. Al parecer, el cordero es un animal de hábitos nocturnos, y su preciada carne se degusta mucho mejor de madrugada.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112354595131983916?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112354595131983916/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112354595131983916' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112354595131983916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112354595131983916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2002/03/el-cordero-patagnico.html' title='El cordero patagónico'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112440501492159233</id><published>2002-03-03T19:42:00.000-03:00</published><updated>2005-08-18T19:59:45.983-03:00</updated><title type='text'>Dorado al thinner</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/peixe_indec2.gif"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/peixe_indec2.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Uno de esos días de la semana pasada en donde la sensación térmica batía récords, me invitó un amigazo rosarino a morfar un pez a la parrilla. No me hice rogar, y allá fui. Noche espectacular, luna llena, en el patio de su casa.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Carancheando el dorado, que estaba delicioso, yo -que jamás huelo nada- sentía un penetrante olor a pintura, y le pregunté a mi amigo a qué se debía. Es raro, me dijo; había barnizado unos postigones, pero hacía ya varios días,imposible que a esa altura siguieran hediendo.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Seguimos carancheando, y me olvidé del asunto. Cuando terminamos, al estrujar los diarios con los restos del bicho, fue él quien se avivó: eran los mismos que había usado, días atrás, para limpiar los pinceles; apestaban, todavía, a aguarrás. &lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Oportunidades como esta, no abundan en la vida. Juré gastarlo por los siglos de los siglos. Escribo esto al solo efecto de dar por cumplida esa promesa.&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112440501492159233?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112440501492159233/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112440501492159233' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112440501492159233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112440501492159233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2002/03/dorado-al-thinner.html' title='Dorado al thinner'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112424868833947341</id><published>2002-02-08T00:16:00.000-03:00</published><updated>2005-08-17T00:23:15.316-03:00</updated><title type='text'>El tiempo de Don Aníbal</title><content type='html'>&lt;FONT COLOR="#000080" SIZE=2 FACE="Verdana"&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Quienes conocen a don Aníbal Graziola saben bien que, vaya a saber si por su pasado de maquinista o por simple predisposición genética, vive obsesionado con todo lo que sea tiempo y puntualidad. A excepción del baño, cada ambiente de su casa cuenta con uno o más relojes, todos ellos marchando acompasados en la más perfecta sincronía.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El rey de la casa es, sin lugar a dudas, el ejemplar heredado de su padre que ocupa una de las paredes del living y que marca las horas con sonoras campanadas, a las que se suma una más -la 'media'- cada treinta minutos.&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/reloj%20de%20pared.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/reloj%20de%20pared.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La escena es en la cocina, anteayer, ocho de la mañana. Yo, con los ojos casi cerrados todavía, vigilando que no se hirviera el agua de la pava, escucho que en el living suena una campanada. Una sola. ¿Una sola? Casi automáticamente, levanto la vista hacia uno de los relojes de la cocina: son las ocho en punto.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Justo en ese momento, entra don Aníbal, y se me ocurre decir la frase fatal: &amp;quot;El reloj de las campanadas, no anda bien, ¿no?&amp;quot;. Para qué. Debe haber sido como si le clavara un cuchillo, y le revolviera las tripas. &amp;quot;No&amp;quot;, dijo como al desgano, &amp;quot;tengo que llevarlo al relojero, hace varios días que viene fallando&amp;quot;. Y ahí nomás me explica: quién sabe por qué, en algún momento del día el mecanismo se desfasa, y siendo, por ejemplo, las tres y media, toca cuatro campanadas, y una sola a las cuatro en punto. Las campanas pasan entonces a estar 'adelantadas' media hora al tiempo real.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Decir esto, e imaginármelo sufriendo, en su cama, cada noche, intentando corregir el desfase sonoro, fue casi instantáneo. Pero lo mejor estaba por venir. Fue algo tan inesperado y único para mí, que me conmovió, y me llevó a escribir esto para documentarlo, aunque reconozco que no es lo mismo contarlo que haber estado allí como testigo presencial.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ocho y cinco, no más. Yo ya estaba tomando mi primer mate cuando veo que don Aníbal se dirige resuelto hacia el insurrecto, abre la tapa de vidrio, y empieza a mover la aguja del minutero hacia abajo, forzando las ocho y media. Era como presenciar un viaje en el tiempo. Esperó a que sonaran las nueve campanadas, giró otra media vuelta el minutero, esperó la campanada siguiente, luego otra media vuelta, las diez campanadas, y otra más y otra más.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Y yo ahí, sintiendo el agua tibia del mate pasar por mi garganta, mirando absorto la desigual lucha de este hombre contra el tiempo, mientras escuchaba los bufidos de la abuela, que lo cagaba a pedos por ponerse &amp;quot;otra vez&amp;quot; a hacer &amp;quot;eso&amp;quot; a &amp;quot;esa hora&amp;quot;, con el riesgo -bastante probable, lo admito- de &amp;quot;despertar a todo el vecindario&amp;quot;.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Pero el hombre no escuchaba. No paró hasta dar la vuelta completa. El tiempo había sido nuevamente disciplinado. Las cosas estaban otra vez en su lugar correcto.&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112424868833947341?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112424868833947341/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112424868833947341' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112424868833947341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112424868833947341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2002/02/el-tiempo-de-don-anbal.html' title='El tiempo de Don Aníbal'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112507307860254412</id><published>2001-09-25T13:16:00.000-03:00</published><updated>2005-08-26T16:21:25.436-03:00</updated><title type='text'>Papanatas</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ayer leía en los diarios que el Papa estaba de visita en un país de nombre largo, al ladito nomás de Afganistán. Y no pude evitar pensar en algo, que para muchos será una muestra más de mi ingenuidad y/o boludez.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Esto pensé: ¿qué corno pasaría si el Papa agarrara su Papamóvil y se instalara &lt;U&gt;hoy&lt;/U&gt;, &lt;U&gt;ahora&lt;/U&gt;, en Kabul? ¿No sería una manera sencilla, pero efectiva, de frenar la masacre que está por desatar el "Súper Agente 86"? Masacre que, como &lt;U&gt;todos&lt;/U&gt; sabemos, tiene un único beneficiario: la industria bélica.&lt;/P&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/papaloma4.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/320/papaloma3.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ya sé, ya sé, soy un papanatas, creo en los Reyes Magos. Pero... ¿qué fácil sería, no? Digo, si en vez de hablar tanto al pedo acerca de "hermanos, tenemos que lograr la paz", un personaje de importancia mundial como este,&amp;nbsp;líder espiritual de millones de personas, dejara a un lado el chamuyo, y tuviera un gesto concreto que evitara la guerra, &lt;U&gt;antes&lt;/U&gt; de que empiecen a llenar las bolsas negras con cadáveres y a organizar misas por todos los que van a morir...&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112507307860254412?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112507307860254412/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112507307860254412' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112507307860254412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112507307860254412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2001/09/papanatas.html' title='Papanatas'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112476017754267884</id><published>2001-05-25T22:12:00.000-03:00</published><updated>2005-08-29T11:09:15.490-03:00</updated><title type='text'>Timpanicidio</title><content type='html'>&lt;FONT face=Verdana color=#000080 size=2&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ya a principios del 2001, el Fer empezó a tomar contacto con un amigo de Guido, también llamado Fernando, guitarrista pelilargo de una banda de rock. De esos que, cuando agarran la viola, meten muchos dedos a mucha velocidad, un virtuoso el hombre. Al parecer, el Fer ofició de técnico para la grabación de algunos temas de esta banda. Y, tiempo después, le escuché comentar a Guido algo acerca de que habían abandonado la estructura de rock 'tradicional', y estaban a la búsqueda de nuevos sonidos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La cosa es que, a principios de mayo, me llegó el invite a la presentación de un grupo en el que ambos Fernandos participaban. Yo no sabía muy bien de qué se trataba, ni si era exactamente la misma banda, pero deduje que era una mezcla de rock tradicional con algo de música electrónica. Ingenuo de mí: estos errores se pagan muy caro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La cita era en una vieja casona de Palermo viejo, un sábado a la una de la mañana. Estuve haciendo tiempo, y conseguí aguantar despierto hasta esa hora. Era una gélida noche otoñal, la sensación térmica marcaba un par de grados bajo cero, y allá me fui en bondi, echando humito por la boca.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Llegué una y diez, más o menos. Una casa vieja tipo chorizo; a la izquierda, varias piezas unidas entre sí por una puerta; a la derecha, el típico patio, aunque sin parra, y una especie de jardincito en el frente, en donde una señorita interceptaba a los incautos, detrás de una especie de mostradorcito. Le pregunté, muy amablemente, si allí se iba a presentar "un grupo de música electrónica" (el nombre, si lo tenían, yo lo ignoraba). La chica me miró de soslayo, y me corrigió: "música experimental". Tragué saliva, me hice el canchero, "sí, sí, eso", y pagué los cinco mangos de la entrada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Mientras me refregaba las manos congeladas, rumbeé para la primera puerta que encontré, donde supuse se desarrollaría el evento. La chica me atajó: "están un poco demorados, va a empezar a la una y media más o menos, tiene que esperar aquí afuera". "¿Aquí afuera?" - la miré pensando que me estaba tomando el pelo: 'Aquí afuera' era el patio. Patio descubierto, por si no ha quedado claro. Con algunas mesitas y sillas, de esas de plástico y con el logo de alguna cerveza, ideales para una noche de verano. Pero... no para esa, precisamente. La niña me miró compasivamente, y señaló con su mirada a un par de locos que sí estaban sentados, como diciéndome "los jóvenes se la bancan sin problemas, pedazo de carcamán", y se volvió a su kioskito en la entrada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Por supuesto, no me senté. Estuve caminando como león enjaulado, tratando de que lo poco que me quedaba de sangre caliente siguiera circulando por el cuerpo. Al rato, cayeron algunos amigos del mocoso, y una eternidad después nos hicieron pasar al 'teatro'.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Típica habitación de casa chorizo: piso de madera, techo alto. En la mitad que daba hacia la calle, algunas sillitas de plástico. La otra mitad, toda cruzada con esas cintas rojiblancas que usa la cana para vallar el lugar de un crimen. Debí haberme avivado, en ese momento: era ESO lo que estaba por ocurrir. Cintas rojiblancas, decía, en el piso, colgando, y cruzando los objetos colocados allí: un televisor a cada costado, y en el medio un gran bafle coronado con una PC y varias cajitas llenas de botones.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al rato, ingresan los vándalos. Los cuatro de traje, y en la frente de cada uno, una vincha hecha con esas mismas cintas. Tres de ellos se sientan en el suelo, y el Fer toma posición donde estaba la PC y los botoncitos aledaños.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;A partir de allí, los cuatro delincuentes se dedicaron, durante exactos cincuenta y cinco minutos de reloj, a hacer ruido. Cuando digo ruido, quiero decir ruido. Eran cuatro autistas, cada uno con su chiche, tratando de hacer un ruido diferente, a cual más horrible y siniestro. No, sonido no: ruido, dije. No había melodía ni ritmo. No había música. Era ruido, en su estado más puro. Nunca el tiempo me pareció más eterno, nunca antes rogué que Edesur se mandara un apagón intempestivo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Acostumbrado como estoy a no pijotear con el volumen, admito que estuve los 55 minutos con un dedo en cada oreja. A pesar de esta mínima protección, mucho más tarde, cuando me acostaba ya a salvo en mi cucha, seguía sintiendo todavía (nunca en mi vida me había pasado) una especie de siseo o zumbido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Uno de los autistas de la izquierda, el otro Fernando, había cambiado la viola por uno de los televisores, donde se entretenía en proyectar pedazos de videos, a los que hacía avanzar y retroceder, regodeándose especialmente con un dibujo animado cuyo protagonista era un chanchito. El de la derecha hacía algo parecido, con un televisor más chico, pero en vez de video hacía zapping, y la mayor parte del tiempo veíamos fragmentos entrecortados de películas viejas del canal Volver, especialmente aquella en donde actuaban Susana Giménez y Monzón.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El sonido de los televisores era amplificado, distorsionado, corrompido vaya a saber cómo. Cada tanto, el Fer apretaba algún botoncito, o movía ligeramente el mouse, y el bafle del medio parecía remontar vuelo, con un braaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaammmmmmmm que atronaba el recinto, y parecía correr las sillas de lugar. Por último, el cuarto delincuente, también sentadito tranquilo en el piso, se entretenía en acercar un micrófono a un equipito de guitarra, para hacerlo acoplar (!). Lo acercaba y lo alejaba, pareciendo divertirle cómo el ulular iba haciéndose más grave o más agudo. Cuando se cansaba de eso, agarraba una radio a transistores, giraba el dial a lo loco, y le acercaba el micrófono. En una de esas, enganchó una radio donde justo pasaban "Oh, darling", y la dejó quieta unos quince segundos. Suspiré, enternecido: fueron los únicos quince segundos de música de toda la 'performance'.&lt;/p&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/headache.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/headache.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Yo escuchaba eso y pensaba: "lo único que falta es que alguno agarre un pizarrón y lo raspe con una tiza, o le clave las uñas, eso que en la secundaria nos hacía rechinar los dientes". Pero, al mismo tiempo, trataba de borrar ese pensamiento, no fuera cosa de que alguno de estos cuatro mequetrefes me lo adivinara y pusiera manos a la obra.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Guido y sus amigos estuvieron más astutos que yo, llegaron cuando la cosa ya había empezado. Tal vez estaban al tanto de lo que se venía. Al cumplirse los 55 minutos, los cuatro sádicos se miraron, largaron los instrumentos de tortura, y dijeron "bueno, ya está". Me levanté semi aturdido, saludé a los o dos o tres que se me cruzaron con una sonrisa nerviosa, y huí hacia la calle.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Mucho después, me enteraría de que el objetivo de esta 'performance' era echar una mirada crítica sobre los "medios de comunicación". Para la próxima, estaré más atento: iré sólo si se trata de sacar mano a diarios o revistas...&lt;/p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112476017754267884?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112476017754267884/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112476017754267884' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112476017754267884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112476017754267884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2001/05/timpanicidio.html' title='Timpanicidio'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14929401.post-112491052012319205</id><published>2001-03-25T16:08:00.000-03:00</published><updated>2005-08-24T16:08:40.133-03:00</updated><title type='text'>24 de Marzo</title><content type='html'>&lt;FONT size=2 face=Verdana color=#000080&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;TARDE.&lt;/B&gt; Tarde me acosté, el viernes, tarde almorcé el sábado y más tarde todavía me desperté de la siesta. No había nadie en la casa. Me levanté, me hice un café, y salí, con la firme determinación de ir "al acto". No había comprado el diario, pero me parecía un detalle innecesario. ¿Para qué? Tenía que ser en la Plaza de Mayo. ¿Dónde, si no? Tomé el subte y, mientras esperaba bajo el Obelisco la combinación con el 'D' para bajarme en 'Catedral', vi pasar por el andén a una barra de adolescentes con los típicos carteles enrollados en esos palos largos. Vamos bien, pensé.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;LA PLAZA.&lt;/B&gt; Llegué pasadas las 19. Había huecos. Se podía caminar holgadamente. Salvo en el rincón bien pegado al escenario, cuya ubicación descubrí al rato (estaba armado en la punta más cercana a la Rosada), en el resto había muchos claros. Tantos, que empecé a preguntarme si no habría llegado tarde. Pero recordé algo que me había dicho Carlitos en el almuerzo: se iba a encontrar con sus compañeros en la puerta de la escuela, a las seis de la tarde. Me tranquilicé, entonces: la cosa debería estar verde todavía.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;ANALOGÍAS y DIFERENCIAS.&lt;/B&gt; La primera y principal diferencia con el pasado, doña, son mis pies. Ayer (¡justo ayer!) se me ocurre estrenar plantillas nuevas. De silicona, doña. Dicen que son las mejores. Tan buenas, que parecían querer imprimir a toda costa su relieve sobre la tierna arcilla de mis pies planos. Pero pasa que mis pies no son precisamente arcilla, y menos que menos tierna, y se negaban rotundamente, con un dolor espantoso, a adoptar la forma que les era requerida. Apenas llegado, lo primero que hice fue buscar un lugar donde sentarme. Me acomodé en la vereda, al lado de la Catedral, y me puse a buscar más diferencias con las manifestaciones de aquella época:&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/1600/FIREWORK.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4794/1250/400/FIREWORK.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; algunos punks con cuatro o cinco púas en sus bochas, impensables 25 años atrás; los infaltables fono-dependientes hablando con/a sus celulares; una murga (sí, señó, una murga), con sus integrantes impecablemente ataviados, practicando sus pasos de baile; y más allá, por atrás del Cabildo, fuegos artificiales. SIC. Los vi yo. Y, por supuesto, un montón de otras cosas que el tiempo no ha conseguido cambiar: el humo de los choripanes, la belleza insolente de las militantes (aunque, por supuesto, jamás comparables a las de "aquella" jotapé), la monotonía de las adhesiones leídas por el locutor; el pedido constante, y sistemáticamente ignorado, de que los grupos de adelante bajaran sus banderas.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;LAS MASAS.&lt;/B&gt; Luego de una hora larga de espera, me levanté. Mis pies ya estaban un poco mejor. Casi enseguida, empiezan a llegar los invitados rezagados que, por lo que supe después, venían marchando desde el Congreso. El aparato político más o menos organizado, señora, señor. Adelante, nutridas columnas de estudiantes, que realmente me emocionaron. Tal vez por su impactante densidad, tal vez por saber (aunque no llegara a verlo) que mi hijo menor estaba allí. No todo está perdido, pensé. Me instalé en el medio, junto a la famosa fuente lavapatas. A mi izquierda, iban pasando los estudiantes, seguidos por una compacta formación del PCR que era cerrada por una combi con altavoces. Es este otro aporte de la tecnología actual, que ya visto en algunas otras ocasiones recientes: por esos altavoces de propaladora de pueblo sale siempre una voz, invariablemente femenina, invariablemente desafinada, aguda, chillona y desagradable, invariablemente a destiempo, coreando las consignas que &lt;U&gt;esa&lt;/U&gt; agrupación debe cantar. A mi derecha, los del MST, que eran visiblemente muchos más, tenían un camioncito similar, con otras consignas y otros bombos siguiendo otro ritmo. Apuesto, aunque no pude verlas, que habría una combi similar en cada partido. Los del MST, además, se habían tomado el laburo de construir una especie de carroza carnavalesca, bastante elevada, donde había algunos muñecos que acaso representaran a los dictadores que supimos conseguir, y sobre la cual pude ver a un flaco sosteniendo en su mano derecha una especie de bengala que echaba un fuerte chorro de luz que iba cambiando de color.&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;EL ACTO.&lt;/B&gt; Finalmente, las columnas se acomodaron. Cada una pugnando por llegar bien adelante, de modo de tapar lo más posible la visual de los de atrás con sus banderas. Hecho esto, de la mitad -donde yo estaba- hacia atrás, volvieron a quedar generosos huecos. Llegó gente, mucha, sí, aunque no creo que haya alcanzado la cifra (cien mil) anunciada por el locutor. Entre las banderas más grandes, allá adelante, sobresalían dos, una de la JotaPé y otra de Montoneros. Si hubiera tenido el poder de "desconectar el audio", tal vez podría haber experimentado la ilusión visual, fugaz, de un viaje en el tiempo. Pero el sonido mostraba la disgregación real: cada grupo con su bombito, ninguna consigna unificante, ningún grito que hiciera vibrar al unísono toda la plaza. En un momento, el locutor deja de leer adhesiones, y le cede el micrófono a un &lt;U&gt;actor&lt;/U&gt; (SIC) para que lea un comunicado, algunas de cuyas frases eran aplaudidas por la concurrencia, sin lograr sin embargo acallar los bombos partidarios. Sí se consiguió un silencio casi total (creo que los del MST fueron los únicos que dieron la nota y siguieron con su batucada) cuando emitieron, con un sonido no muy bueno, una declaración leída por el propio subcomandante Marcos, nada demagógica y con un discurso que rescataba la importancia de tener buena memoria. Muy aplaudida. Alguien gritó "Marcos, venite a la Argentina".&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;A FALTA DE PAN.&lt;/B&gt; A esta altura, ya las nueve pasaditas, yo pensaba: "bueno, ya llegaron todos los invitados, empezará la cosa, ¿quién hablará?" Porque, indudablemente, la mezcla de este aniversario con el panorama político actual, daba como para que alguien empuñara el micrófono y se mandara una virulenta arenga que hiciera explotar a la multitud. Yo, evidentemente, esperaba demasiado. &lt;U&gt;Ese&lt;/U&gt; había sido el acto. Cuando escuché que el locutor anunciaba una lista de no menos diez... ¡grupos musicales!, empecé a putear a mis plantillas y a la madre que nos reparió, en ese orden. Me fui, con la cabeza gacha, escuchando por los parlantes un chamamé. Ni siquiera mi adoración por los chamamés pudo amortiguar el impacto. La sensación de espectáculo circense, acaso producto de asociar el show musical, la carroza del MST, la murga, los fuegos artificiales, etc., pudo más, y barrió con todo. Creo que fue ahí, en ese momento, cuando terminé de entender qué es lo que quieren decir cuando hablan del triunfo de la dictadura. Es, creo, justamente eso: que no pueda haber un Agustín Tosco, un líder honesto, capaz, buen orador, que pueda ponerse al frente de un acto como este (ni, obviamente, a la cabeza de un proceso político como el que vivimos).&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;ACTO PARALELO.&lt;/B&gt; Después, al llegar a casa, Guido me contaría que las madres (las otras, las de Hebe de Bonafini), habían rehusado adherirse a &lt;U&gt;ese&lt;/U&gt; acto, y habían hecho uno paralelo, en la misma plaza, pero a las tres de la tarde. A ése habían ido María Rosa y él. Sus concurrentes, al desconcentrarse, habían recorrido el camino inverso, de Plaza de Mayo al Congreso. Todo un símbolo. Admito que no soy devoto de doña Hebe, que muchas veces me exaspera su intransigencia. Pero creo que esta vez, al menos, estoy de acuerdo con ella. A lo mejor, me estoy "bonafinizando".&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;B&gt;CONCLUSIÓN.&lt;/B&gt; Veo hoy los diarios: del acto paralelo de la Bonafini, nada. Del otro, una visión -para mí- excesivamente triunfalista. No sé. Tal vez mi pesimismo se deba a que me siento huérfano, politícamente. No sé. Sí sé que lo de ayer, lo que yo vi, me parece un gran desperdicio de esfuerzos. Mucha gente, sí. Pero pocas nueces. Que no le deben quitar el sueño a Cavallo, al FMI, a Videla ni a casi nadie. Marcos: venite a la Argentina...&lt;/P&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14929401-112491052012319205?l=lucosas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lucosas.blogspot.com/feeds/112491052012319205/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14929401&amp;postID=112491052012319205' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112491052012319205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14929401/posts/default/112491052012319205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lucosas.blogspot.com/2001/03/24-de-marzo.html' title='24 de Marzo'/><author><name>lucaS.-)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00417017409561682085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wum8iXWnRFc/SeUf2dFcwlI/AAAAAAAAAB4/AQGtjRRh_iw/S220/gromit.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
